El presidente Andrés Manuel López Obrador y Morena encontraron un INE mayoritariamente comprometido con los intereses de los partidos que eligieron a sus integrantes, casualmente, los mismos que ahora integran una alianza opositora: PAN, PRI y PRD.
Pero, más que pensar en juicios políticos y en la desaparición del INE, Morena debe convocar a una seria discusión sobre el mecanismo de designación de las y los consejeros. Al mismo tiempo que debe poner mayor cuidado en el cumplimiento de sus responsabilidades electorales.
Es público el relajo que se traían en su elección interna. No generaron mecanismos para acompañar a sus aspirantes y blindarlos jurídicamente, ante un INE que sabían adverso. Alguien en Morena tendrá que rendir cuentas. No basta con gritar: “al ladrón”.
El diseño institucional del INE, es uno de los mejores del mundo. El problema no es la institución, robusta y ostentosa, sino las personas que lo dirigen y la forma en que llegan al cargo. El mecanismo de designación actual privilegia el reparto de cuotas entre los grupos parlamentarios de la Cámara de Diputados Federal.
El modelo de órgano electoral independiente que tenemos en México, tiene muchas virtudes. Y es resultado de un proceso político histórico, que hizo necesario dejar atrás un modelo gubernamental, que consumó diversos fraudes electorales.
Fuera de los estudiosos, pocos recuerdan que, hasta hace unas décadas, las elecciones eran organizadas por la Secretaría de Gobernación y calificadas por la Cámara de Diputados, constituida en Colegio Electoral. Algo ahora impensable y contra lo que combatieron, tanto la izquierda, como la derecha del país.
Y tampoco ese sistema es malo, lo que estaba corrompido era el sistema político mexicano. Basta mencionar que hay naciones que, desde el gobierno, administran sus procesos electorales. Entre ellas, están dos de las más reconocidas democracias del mundo: Suecia y Finlandia.
El problema real del caso mexicano está en la forma en que son designadas las y los consejeros del INE. Un comité técnico de evaluación depura la lista de aspirantes, para proponer las quintetas que serán puestas a consideración del Congreso para elegir de cada una a un consejero(a).
De las siete personas que integran este comité, tres son propuestas por la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, dos por la CNDH y dos por el INAI, donde los titulares de ambos son nombrados por el mismo Congreso. Así que los partidos que tengan el control de la Cámara, lo tendrán también del comité y, con ello, serán el filtro para las ternas.
Una vez que se tienen las quintetas de aspirantes, la misma Constitución Política establece que la Jucopo “impulsará la construcción de los acuerdos”, para la aprobación de los consejeros. Y es ahí, donde todo termina de descomponerse. Cada uno de los partidos con mayor representación en el Congreso, eligen a quienes son afines ideológicamente, pero, sobre todo, incondicionales.
Ese es el verdadero problema.
ENTRE GITANOS
1) La terna para elegir al nuevo director de la Escuela Superior de Economía del IPN está lista. Ahora le toca al Dr. Arturo Reyes Sandoval, director General del IPN, decidir. La tiene fácil, de los tres aspirantes, solo Alejandro Hernández Sánchez estudió su postgrado en la ESE, tiene la trayectoria más amplia, el apoyo mayoritario del profesorado y para rematar con broche de oro, es el único comprometido con la 4T. Y la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, podría darle buenas referencias.
2) En la CDMX, empiezan a destacar nuevos cuadros. Son el relevo generacional impulsado por Claudia Sheinbaum. No pierdan de vista a la joven diputada Gabriela Osorio, amante de la cultura, que va directo a ser alcaldesa en Tlalpan. Y en Iztacalco, a la que quizá sea la candidata más joven, Marcela Fuente, quien será la nueva voz feminista en el Congreso de la CDMX. Al tiempo.
3) La revolución de las conciencias, está en marcha: Porfirio Muñoz Ledo.