La principal motivación de la inversión extranjera en México tenía que ver con los bajos salarios y el cúmulo de facilidades que daban los gobiernos para instalar sus plantas en nuestro territorio. Se volvió una costumbre dar cada día más beneficios para que vinieran fábricas de todo el mundo a trabajar.
Las comodidades iban desde la donación del terreno, la exención de impuestos hasta por 15 años, la libertad de dañar el medio sin problema, no tener sindicatos democráticos, carecer de derechos laborales, crearles una ciudad alrededor de la fábrica para las familias de los ejecutivos extranjeros, con parques, escuelas supermercados, centros de diversión, hospitales y seguridad, etc.
Los comentaristas financieros de los medios electrónicos se quedaron en esa época y ahora aseguran exaltados y casi con espuma en la boca que la ocupación temporal que el gobierno hace de la concesión otorgada a Germán Larrea, inhibirá la inversión de otros países en México.
Están acostumbrados a que la inversión llegaba a nuestro país porque cada día había más facilidades que en realidad eran concesiones para salir en la foto, porque el gobierno mexicano dio tanto a los empresarios extranjeros que los beneficios de la inversión en nuestro suelo simplemente no existían, y los inversionistas se engañaban creyendo que su desarrollo se ubicaba en las facilidades y no en la producción de sus empresas.
Con esa costumbre los analistas financieros dejaron pasar las nuevas reglas del juego de la inversión extranjera que tiene que ver con la legalidad, el cuidado al medio, el respeto a los derechos laborales, etc. de tal suerte que una ocupación temporal no sólo colapsaría la inversión extranjera sino que era el aviso de que el camino hacia el comunismo había comenzado.
En Europa hay una larga fila de empresarios que quieren instalarse en México, precisamente porque el T-MEC creó las condiciones adecuadas para dar confianza al inversionista extranjero, el cual ya no se va por la ilusión de las ventajas sino por la certeza de que su negocio crecerá.
Las condiciones, los requisitos ahora son indispensables para quienes valoran la posibilidad de invertir en México o a cualquier país del mundo. Anteriormente, eran los reglaos de los funcionarios en turno a cambio de algunas prebendas, incluso de considerarlos sus socios en la empresa que iniciaba actividades en nuestro país.
Esto puede comprobarse en países donde hay restricciones importantes, como China, donde la empresa extranjera se compromete a consumir materia prima china en un alto porcentaje y mano de obra calificada y bien pagada, pero no por eso se ahuyentan los inversionistas, al contrario, hay largas filas de capitalistas que quieren invertiré en el país asiático, precisamente por la certeza jurídica que exigen para entrar. México ya cambió y todavía no lo advierten los expertos en finanzas.