Israel confirmó la noche del jueves que llevó a cabo un ataque aéreo preventivo contra Irán, lo que marca una nueva escalada en las tensiones en Medio Oriente. La ofensiva fue anunciada por el Ministerio de Defensa israelí, que advirtió sobre la inminente posibilidad de una respuesta con misiles y drones por parte de Teherán en represalia.
La operación, denominada Nación de Leones, tuvo como objetivo central el programa nuclear iraní y diversas instalaciones militares estratégicas. De acuerdo con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), se trató de un ataque de carácter ofensivo y preventivo, ejecutado con alta precisión y respaldado por inteligencia detallada.
En respuesta a la ofensiva, el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, declaró un “estado de emergencia especial” en todo el territorio, ordenando la suspensión de actividades no esenciales, incluyendo el cierre de centros educativos, eventos masivos y lugares de trabajo no estratégicos. Además, el espacio aéreo israelí fue cerrado de forma indefinida.
Fuentes oficiales iraníes y medios estatales informaron que, alrededor de las 3:30 a. m. hora local, se escucharon fuertes explosiones en el centro de Teherán. Usuarios en redes sociales compartieron videos que mostraban humo elevándose en varios puntos de la capital iraní, mientras la incertidumbre crecía entre la población.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, defendió la operación al asegurar que el ataque fue dirigido contra el “corazón del programa de armas nucleares” de Irán. En una declaración en video, detalló que fueron bombardeadas instalaciones clave en Natanz, así como laboratorios relacionados con el desarrollo de misiles balísticos y científicos vinculados al supuesto proyecto armamentístico iraní.
Según Netanyahu, el régimen iraní ha avanzado en el proceso de transformar uranio enriquecido en material bélico, lo que, en sus palabras, podría permitirles fabricar un arma nuclear en cuestión de meses.
Mientras tanto, el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, general Hosein Salamí, advirtió que su país está preparado para enfrentar una guerra “a cualquier nivel” y que no dejará sin respuesta una agresión de tal magnitud. Las autoridades iraníes aún no han confirmado los detalles del ataque ni sus consecuencias específicas.
Días antes de la ofensiva, medios internacionales y fuentes diplomáticas ya habían alertado sobre una posible acción militar israelí. Incluso el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, había solicitado a Israel evitar una agresión directa, debido a que su administración se encontraba “cerca” de alcanzar un nuevo acuerdo con Irán sobre su programa nuclear.
Washington también había reducido el personal diplomático en Medio Oriente como medida preventiva, tras detectar señales claras de preparación militar por parte del gobierno de Netanyahu.
Este ataque se convierte en uno de los episodios más delicados en la relación entre Israel e Irán en los últimos años y plantea un riesgo significativo de escalada bélica en la región. Las autoridades israelíes no descartan nuevas ofensivas en los próximos días, mientras la comunidad internacional observa con preocupación los posibles efectos de esta confrontación.