La producción de futbolistas mexicanos de calidad viene en caída libre desde hace 23 años; Julián Quiñones es una "solución" inmediata para la escasez de contundencia en la selección nacional, tras al abandono formativo de la materia prima en el balompié azteca, es decir, los jóvenes.
A partir de la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002, ha sido recurrente llamar a jugadores naturalizados a la selección mexicana, algo que ha repercutido en la actualidad a tres años de la edición de 2026.
Julián Quiñones, de 26 años, nacido en Colombia y con su naturalización mexicana en proceso, ha sido considerado por el actual director técnico nacional, Jaime Lozano, con miras a disputar el próximo Mundial y de ser así, se convertiría en el séptimo futbolista bajo este régimen que represente al país en la máxima justa del futbol.
¿Tiene algo que aportar? Claro que sí; sus 61 goles en Liga MX, cuatro títulos y ocho años viviendo en México lo avalan, pero el problema no es que sea integrado a el equipo nacional, sino lo que significa recurrir a un elemento naturalizado, es decir, que no hay jugadores nacidos y formados en nuestro país con la calidad que una selección nacional exige.
Es un camino fácil" para parchar el globo tricolor que se desinfla ante los ojos del mundo, y el fracaso en Qatar 2022, es reflejo de ello, donde no se pasó de la primera fase y el tren de la selección se fue 44 años en reversa, donde por cierto el entonces técnico Gerardo Martino, llevó a Rogelio Funes Mori (argentino naturalizado mexicano) y no hizo nada.
La historia nos dice que desde el Mundial de Suiza 1954, apareció el primer naturalizado en selección mexicana, con Jorge Romo, quien nació en Cuba, pero fue a partir del nuevo milenio que esta práctica se hizo costumbre.
Rogelio Funes Mori fue el sexto extranjero en vestir la camiseta azteca en un Mundial (Qatar 2022). Los primeros fueron Jorge Romo (Cuba) y Carlos Blanco Castañón (España) en Suiza 1954 y Suecia 1958; Gabriel Caballero (Argentina) fue convocado por Javier Aguirre a Corea-Japón 2002; y Ricardo La Volpe llevó a Sinha (Brasil) y Guillermo Franco (Argentina) a Alemania 2006.
La producción de futbolistas en México está detenida. ¿Dónde están los busca talentos o en dónde buscan? ¿Dónde están los formadores? ¿Dónde está la nueva generación? ¿Qué se trabaja en fuerzas básicas? ¿Por qué no se produce calidad?
¡No hay cosecha porque no se sembró nada!
Bienvenido sea Julián Quiñones a la selección nacional, pues no olvidemos la frase de la cantante Chavela Vargas: "los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana", pero esto no desaparece la realidad, o mejor dicho que no hay producción de talentos y la fórmula ahí está, solo es cuestión que alguien siembre la semilla: Formación mata naturalización.