Fue una gran tormenta invernal la vivida este fin de semana en gran parte de los Estados Unidos, los daños aún no se conocen en su totalidad, pero la magnitud de las afectaciones requieren de un presupuesto importante para comenzar con las restauraciones y la normalización de la vida de casi la mitad de la población.
La afectación fue mayúscula.
Para enfrentar daños como éstos, había instituciones robustas no sólo por el presupuesto con el que se contaba sino con la experiencia y el talento de muchos de los trabajadores que durante años habían participado en situaciones extremas generadas por fenómenos naturales, pero con las variantes de las políticas implementadas por el gobierno de Donald Trump, en verdad se vienen tiempos difíciles.
Y el presidente, desde la comodidad y seguridad que ofrecen las instalaciones donde suele estar: (Washington DC, Mar a Largo en Florida y Nueva York), no está tan preocupado por las horas difíciles que han vivido millones de sus compatriotas, no pretendo decir que el jefe máximo no merece estas “comodidades” que son de seguridad nacional, pero horas antes de que comenzara esta inusual tormenta invernal dijo…” en verdad esto es un efecto del cambio climático y el calentamiento global”
Más allá de las palabras y los discursos que ha pronunciado Trump, lo cierto es que el mandatario no habla de recortes en el Servicio Meteorológico y en el sistema de atención a las emergencias (FEMA) que, sin duda, enfrentan situaciones complicadas para poder atender los daños causados por esta gran tormenta.
En estos difíciles días hay que recordar los recortes ordenados por Trump tanto a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), como a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). En NOAA, por ejemplo, los despidos iniciales en febrero y marzo del año pasado fueron entre los 1,500 y 1,800 trabajadores meteorólogos y personal especializado con muchos años de experiencia en el Servicio Meteorológico Nacional.
En FEMA los despidos sumaron 2,450 empleados en 2025, pero a través de los programas de separación voluntaria y despidos, se ha reducido la plantilla de casi 29,000 a aproximadamente 23,000.
Por instrucciones presidenciales se recortó el presupuesto a FEMA la organización que, ante cualquier desastre natural, sus trabajadores son los primeros en llegar a dar: ayuda, primeros auxilios, mover árboles, ayudar a la gente a mantenerse caliente o fría.
Y con estos recortes a las agencias de respuesta rápida de ayuda, veremos que este auxilio no llega igual de rápido.
Esta semana y las próximas serán un gran examen para las decisiones dictadas por Donald Trump, hasta el momento lo que tanto dice sobre el cambio climático y sus afectaciones, no le darán la razón.
@ncar7