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Columnas
Si dentro de seis años, la votación en favor del candidato de la 4t es menor de 35 millones de votos, la oposición lo considerará una victoria propia. Los resultados de las recientes elecciones trazaron el camino de superar en cada elección la votación anterior, por favorable que hubiera sido. Menos votos implicaría, para la oposición, ganar espacios, aunque sea en los medios. Para alcanzar más de 36 millones de votos, no sólo necesitan un candidato ejemplar sino un trabajo impecable de los gobiernos.
Morena tiene varios cuadros que podarían cubrir el requisito del próximo candidato, si empieza, desde ahora a crear su imagen. Deben abarcarse espacios que ahora son adversos, medios convencionales, empresarios, cuadros opositores, sacerdotes, catedráticos, etc.
Para ganar las elecciones con más de 36 millones de votos apenas hay tiempo. Una derrota que gane las elecciones pero no supere el número de votos anterior crearían la ilusión de decadencia de la 4T y de espacios ganaos por la oposición.
La 4t Terminaría por competir con ella misma en un laberíntico como innecesario esfuerzo, pero que otorgaría a esa oposición simplista, un avance ilusorio.
El 58.5 por ciento se abstuvieron de votar, deberán ser reactivados a la participación, por lo menos 5 por ciento, 5 millones de votos, haya metas superiores en número de votos o no.
Morena no podría restarle votos a la oposición, por paupérrima que sea su propuesta, su público es obsesivamente cerrado y conservador. La inconformidad no ha variado, lo que disminuye es el abstencionismo, que en este universo es notorio, aunque quiera ser invisible.
La inmovilidad de la inconformidad de derecha en México, es diferente a la del resto de América Latina, aunque los intereses sean los mismos. Otro de los problemas que tiene la disidencia en México es que sus dirigentes son frágiles, están sobreexpuestos, con una militancia apenas perceptible.
La derecha prepara nuevos cuadros, estrena máscaras, crea líderes dentro y fuera de la administración pública dentro y fuera de la legalidad, en la luz y en la oscuridad. Es decir, la guerra fría nacional empezó. Es tan real que debería surgir una dependencia dedicada a contrarrestar esta situación.
Ganar con 40 millones de votos implica volver a dejar desmembrada a una oposición que desde hace años intenta rescatar sus privilegios, éstos son considerados patrimonio de una clase social internacional, que luchará como un solo hombre sin importar fronteras ni ideologías para lograrlo y, en un círculo vicioso, sólo podrá detenerlos el número de votos a favor de la 4t, ante la carencia de propuestas concretas y lógicas.
Como si se tratara de una adicción, la derecha ve lo cuantitativo de las votaciones, su simplismo y desconocimiento de la historia así lo anuncia. Es fácil advertir que en la oposición nada cambará.