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Columnas
Ha pasado el mes de junio y con él, los colores del arcoíris que inundaron las calles y los corazones de millones de personas que han luchado desde sus espacios por defender su derecho a amar. La Marcha del Orgullo LGBTTTIQ+, es un recordatorio que aún queda mucho trabajo por hacer, que la realidad para muchas y muchos sigue siendo una lucha constante por la dignidad y el respeto, porque, aunque los avances han sido significativos, aún persisten desafíos profundamente arraigados.
Como representante popular me he posicionado como una aliada, por Aldair, Romana y Andrea porque su arcoíris de la diversidad ilumina mi trabajo y mi vida cada día. Estoy orgullosa de quienes son, de su lucha, de su esfuerzo, de su trabajo, hemos dado la batalla más de una vez por defender su derecho a amar y eliminar todo tipo de discriminación, porque sueño su sueño, el que cada persona se sienta libre de ser quien quiera ser, el que nacer ser mujer y ser diverso no signifique condiciones desiguales, sueño que cada persona en cada rincón de este país pueda desarrollarse plenamente desde la libertad y con dignidad.
Me siento orgullosa de compartir que mi equipo diverso me abraza desde su amor y que siempre me dejan una enseñanza, porque Aldair me enseña su lenguaje único del amor, Romana como una madre lesbiana, me enseña a hacerle frente a todos los estigmas de la vida y mi querida Andrea, quien es mi luz en la oscuridad, con quien comparto valores que guían nuestros pasos en el día a día, la joven que tiene la capacidad de sentir la injusticia del otro como propia, una mujer diversa y resiliente que me ha acompañado en incontables batallas, la que he visto luchar por defender su derecho a amar y con la que he luchado cuando han intentado violentarla, porque cada uno lucha en su espacio, en su tiempo y en su momento.
Como representante popular defiendo el amor, la libertad y la igualdad, por ello, he impulsado una agenda que proteja sus derechos, he votado y seguiré votando por todas, todos y todes, por las y los que fueron silenciados, por las que todavía no pueden alzar la voz, y por las que siguen en la lucha.
La ciudad de las utopías ha abrazado la diversidad, porque esta ciudad y este país son tan diversos como la vida misma, por ello, es necesario que la voz de todas y todos sea escuchada todos los días del año, no sólo en medio de los colores vibrantes y la música que acompaña la Marcha del Orgullo LGBTTTIQ+construyendo un futuro más justo e inclusivo para todas, todos y todes, hasta que la dignidad sea una expresión natural de vida.
María Rosete
#porlosqueamamos