Vivimos tiempos cruciales. Desde luego que el futuro, venga de donde venga, no está escrito hasta que se decreten las circunstancias; sin embargo, la política es un remolino de acontecimientos que, de manera conjugada, nos puede marcar la pauta para escribir la historia. Las encuestas, por ejemplo, nos dan una enorme ventaja, sobre todo ahora que se han consolidado como mecanismos confiables. Por un lado, sirven de termómetro para ver qué tanto existe la factibilidad y, por el otro, nos da margen de maniobra para determinar en dónde estará aterrizando esa participación ciudadana que se ha convertido en un activismo territorial. Aunque, más allá de eso, hay un despliegue de información. Algo parecido a lo que vivimos con antelación en las llamadas corcholatas. Es verdad, para los dirigentes nacionales podrá ser visto como el proceso de organización; sin embargo, es obvio que tiene una clara intención de meter mucha presión a los partidos rivales.
Muchos personajes que hoy vemos en las encuestas, a propósito de ello, son alentados por la propia ciudadanía. Sabemos que el mayor riesgo de una elección anticipada es el desgaste que puede provocar al interior, lo mismo que las fricciones internas. En ciertos momentos, de hecho, será inevitable el choque o las estrategias perniciosas que adopten. Muchos lo harán, inclusive, sin abandonar sus posiciones en el gabinete o representación social en algún punto determinado. Es importante recordar que, de manera oficial, la dirección nacional de Morena permitió que los candidatos no se desvíen de sus obligaciones; es decir, pueden participar en competencia simultáneamente con su trabajo. Esto ya no se puede detener. Será a mediados del año en curso cuando las encuestas comiencen a levantarse en todas las entidades federativas.
El tema, además de ser estructural, puede darse en base a negociaciones o consensos. Habrá que decir que, en algunos casos, la situación se vuelve inexorable para quienes han tomado la delantera. En Chihuahua, por ejemplo, todas las direcciones nos llevan a concluir que será Cruz Pérez el abanderado de la coalición Seguimos Haciendo Historia. Tiene, además del respaldo popular, una cadena de logros que lo afianzan en la cima de las preferencias. Ha convertido a Ciudad Juárez en una de las ciudades más seguras de México al mejorar la policía y al usar sistemas avanzados. Eso es lo que verdaderamente vale la pena para la ciudadanía.
Esas mismas posibilidades de doblegar al PAN las vive Querétaro. Si bien las encuestas se tienen que aplicar, todo apunta a la imagen de Santiago Nieto Castillo, director del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. Hay, de cierta forma, mucha cercanía con el pueblo de esa entidad. Eso nos hace suponer que él, llegado el momento, será el abanderado de Morena. Se encontrará con una oleada de respaldo que, desde este instante, inclina la balanza por él. Todo eso es fruto del buen trabajo que está llevando a cabo en el IMPI. Eso es una enorme ventaja, sobre todo porque te pone en los reflectores y titulares de la prensa pública.
Ya que hablamos de la prensa pública, ¿qué impacto provocó la lista de aspirantes que divulgó el Partido Verde Ecologista de México, específicamente el coordinador de los senadores, Manuel Velasco? Mucho. Y ellos, que han ampliado su estructura territorial, tienen enormes posibilidades de colarse a varias gubernaturas bajo la coalición. Llama la atención una que, por sus matices que ya hemos explicado, sin duda se polarizará. Hablo de la entidad de San Luis Potosí, donde el PVEM es, de todo el sistema de partidos, el más competitivo y rentable para revalidar el triunfo. De ahí nace la idea de ir solos en la competencia. Su mejor carta, de acuerdo con la última encuesta que publicó Reforma, es la senadora Ruth González. De hecho, esto funcionará así: cada expresión tiene la libertad de elegir quién los encabece en las boletas. El PVEM, con sus estatutos y la constitución en la mano, inclinará la balanza por una de las legisladoras más propositivas.
Y para darle mayor nivel a la contienda, Saul Monreal, senador de la República, no se rendirá hasta conseguir la anhelada candidatura por Zacatecas. De entrada, sabemos que las cosas no funcionaron como él quiere con Morena. La presidenta le ha cerrado la puerta y, con ello, lo ha fortalecido todavía más. Se habla del Partido del Trabajo. Suena muy lógico, a sabiendas de los acuerdos a los que puede llegar el menor de los Monreal. Las reglas en otros partidos, de hecho, le dan margen para que participe. Eso no significaría desafiar a la mandataria ni mucho menos un acto de traición, sino una legítima participación que, en el mejor de los casos, dependerá de lo que el pueblo determine en las urnas. En efecto, hasta hace poco, Saúl era evaluado por las encuestadoras en el seno de la comunidad morenista. Con el peso específico que tiene en sus manos, superaba a cada uno de los perfiles que son vistos como posibles suspirantes. Siendo así, su propósito no está fuera de una realidad, máxime cuando el grueso de la gente avala su representación en las boletas.
Esto es algo de lo que veremos en las definiciones en vísperas del proceso electoral. El punto es que, con ello, muchos protagonistas encontrarán opciones en Morena; sin embargo, otros lo harán bajo la nomenclatura de fuerzas como el PT y PVEM.