Si alguna vez hubo análisis político en México, se ha degradado para quedar en especulaciones. Las palabras de quienes, en su momento se consideraron líderes de opinión o forjadores de la opinión pública se han reducido al golpeteo a través de rumores y supuestos. El análisis político de quienes se dijeron analistas se convirtió en trinchera de poderes fácticos, quienes subsidian a los comentaristas del pasado, ante la ausencia del acostumbrado pago del gobierno.
El análisis político tiene como elemental condición conocer la teoría política tanto como la práctica política en un equilibrio que debe aportar algo a quienes va dirigido; sin embargo, analistas del pasado carecían del más elemental conocimiento de la política, su insumo consistía en mantener amistad con algunos funcionarios púbicos quienes les filtraban información, la cual no siempre era cierta, sólo servía para resaltar la importancia de alguien o hundirlo en el escándalo.
La condición de los comentaristas del pasado era tan uniforme que empezaron desde que hubo transformaciones, los nuevos analistas empezaron a considerarse radicales en algunos sectores dela población, que tenían como única referencia la manipulación de los escribanos del gobierno.
El análisis político parte de un equilibrio que debe estar inserto en cada expresión. El pragmatismo del análisis convencional se volvió escándalo cotidiano sobre la vida de los políticos, cuya difusión superaba la correspondiente a su trabajo, entonces dejaron de preocuparse por trabajar, con hacer escándalo con los “analistas” como difusores incondicionales, les bastaba.
Analistas, columnistas y comentaristas de antaño siguen considerando que la experiencia en estos menesteres es suficiente y sólo muestra cómo ven el presente con ojos del pasado, que es lo ahora observamos en algunos medios convencionales.
El análisis político verdadero siempre fue material de lectura obligada de los políticos, les era de gran utilidad para continuar con su carrera; la otra parte del análisis que se arrojaba a la gente sólo le era útil a los políticos quienes se apoyaban en el desprestigio social de su contrincante, creado en los medios, para actuar en consecuencia. Soltaban información para ascender ellos o hundir a los otros.
El análisis político ha empezado a dispersarse entre los medios y la población se incorpora, incluso se acostumbra a trabajos serios, lo cual es muestra de una época de cambios, aunque haya quienes quieren regresar al pasado, difícilmente lo lograrán con la conciencia creciente de una población que va más allá de la miseria informativa ala que estaban habituados.
La información que se emitía, la que se recababa, la que absorbía siempre estaba al servicio de los políticos. La parte seria que adoptaban como insumo para ascender en su carrera y la carroña que arrojaban al pueblo en forma de noticias para beneficiarse también ellos, tenían el mismo objetivo y los resultados les funcionaban.