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Columnas
Cuando el mundo alcanza la cuota de 8,000 millones de habitantes y los mercados laborales están preocupados por la disrupción de la IA, se presenta un fenómeno inédito y contradictorio.
La escasez de mano de obra ya está comenzando a afectar a las decisiones de inversión de algunas empresas. Concretamente, los sectores de agricultura, construcción y administración, así como a las actividades científicas y técnicas, han resultado los más afectados.
De hecho, hay indicios de que la falta de mano de obra ya dejó ha dejado de ser un problema localizado en puestos muy calificados, para extenderse por todos los sectores de la economía global.
Independientemente de que la falta de mano de obra provoque presiones inflacionarias por el aumento de los salarios, también ya se ha detectado que un amplio porcentaje de empresas está reduciendo la inversión en sus negocios debido a las dificultades por encontrar empleo, se trata de: La gran escasez; sí, escasez de mano de obra justo cuando el mundo llegó el año pasado a la cuota de 8 mil millones de habitantes y cuando el 65 por ciento de la población mundial es joven o muy joven, tiene menos de 45 años.
Otros análisis señalan que de los cinco grandes problemas que limitan la actividad empresarial, la disponibilidad de mano de obra es la única que muestra signos de desaceleración sino por el contrario.
En contraste, todos los factores que han puesto freno a la actividad económica en los años recientes han retrocedido, de manera especial el costo de los precios energéticos.
Como decíamos, las empresas ya están condicionando las decisiones de inversión debido a la falta de mano de obra. La mayor parte de las empresas señalan que la incertidumbre está vinculada con las condiciones económicas.
Según el Bank of América, el ciclo alcista de las tasas de interés, que se inició hace ya más de un año, está provocando una caída de la oferta crediticia y a la vez un endurecimiento de las condiciones macroeconómicas.
De este modo, adicional a la incertidumbre como determinante para las inversiones, la disponibilidad de mano de obra es un factor fundamental; la inversión de los sectores más afectados son en primer lugar la agricultura, después la construcción.
Sin embargo, también hay ajustes de inversión en la actividad relacionada con profesiones científicas o técnicas y en actividades administrativas. Por otro lado, la encuesta apunta a que la mitad de las empresas dedicadas a la agricultura, construcción y hostelería tienen dificultades para cubrir sus ofertas de trabajo.
Este problema también genera presiones inflacionarias; por un lado están las dificultades de las empresas, por el otro lado los trabajadores, pero la demanda no se cubre.
Esta falta de mano de obra es también preocupante porque se presenta en momentos en los que supuestamente las organizaciones laborales están muy afectadas por la posibilidad de que la Inteligencia Artificial (IA) destruya millones de trabajos alrededor del mundo, en una enorme contradicción para el mundo.
El Banco Central Europeo destaca por ejemplo el riesgo de los mercados laborales, esa enorme contradicción ya que incluso señala que los trabajadores tienen más poder negociador, pero al mismo tiempo las empresas empiezan a recortar sus inversiones, la inflación sigue presionada por el aumento de los salarios, y el desarrollo de la tecnología impulsa la expectativa de que en algunos años millones de empleos hayan sido devorados.
¿Hacia dónde van los mercados laborales?, y lo más importante, ¿hacia dónde van los trabajadores, las empresas y las relaciones laborales?, ¿estamos ante nuevas condiciones para los trabajadores, con un elevado empoderamiento?, o bien, ¿estamos frente a un escenario de cataclismo laboral del que apenas vemos los primeros indicios y no tenemos idea del daño que causará?
Todas estas preguntas sin respuesta por el momento, de hecho es muy posible que se respondan cuando ya hayan sucedido cosas.