facebook comscore
La violencia en manifestaciones. 

La violencia en manifestaciones. 

Columnas miércoles 30 de septiembre de 2020 - 02:08

Desde antes de que ascendiera a secretario de Seguridad Ciudadana en la Ciudad de México ya se escuchaba de su preparación y de ser un profesional calificado, hijo de Javier García Paniagua y nieto del general Marcelino García Barragán. Tenía de quienes aprender, en su educación y formación, en disciplina y valor ante el peligro. La grabación de su reacción cuando sufrió el atentado en Paseo de la Reforma, revela de que está hecho, no perdió el mando ni entró en confusión ni en pánico.
Historias de su abuelo como de su padre, seguro, han sido enseñanza para Omar García Harfuch, personajes caracterizados por la reciedumbre, por su manejo en la política militar y civil. Marcelino llegó a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena); Javier, a la dirigencia nacional del PRI y a la secretaría de la Reforma Agraria.
Omar tiene dos carreras, una como abogado y otra en seguridad pública. Estudios de especialización en materia de seguridad cursados en la Universidad de Harvard, en el Buro Federal de Investigaciones y en la agencia antidrogas de los Estados Unidos (DEA).
Nadie podrá decir que carece de perfil para hacerle frente a la inseguridad que hay en la Ciudad de México
Obviamente, para la sociedad las credenciales cuentan, pero mucho más los hechos y pronto.
Para combatir la maraña delictiva hay una nueva herramienta jurídica, aprobada por el Congreso de la CDMX. Platicada por Omar se trata de que su policía ya no solo es preventiva, también tiene la facultad de investigar, seguir el quehacer de los malandrines, ubicar y detener a las bandas, desactivar delincuencia organizada.
Punto que quizás pareciera menor, no lo es, por los daños que ocasiona al comercio, a gente inocente: el viejo problema que no se ha sabido o no se ha querido solucionar. Manifestación tras manifestación, en muchas de ellas, operan grupos, infiltrados o no, expertos en alterar el orden, romper cristales, robar comercios pequeños, pintarrajear monumentos y edificios, prenderle fuego hasta librerías. Al final, comerciantes tienen que pagar y reparar destrozos; las autoridades, resanar sitios históricos. Gente violenta que desacredita la protesta, la lucha de manifestantes y perjudica a terceros.
Por diversos motivos no explicados, esa docena de violentos que dan la impresión de ser los mismos cada que hay una manifestación, no se ha conseguido descubrir su origen y desactivarlos.
En el pasado, la línea de la policía terminaba en la prevención. Hoy ya puede investigar a estos y otros transgresores de la ley, así que ahí está el reto de Omar García Harfuch.
Hasta aquí mi comentario semanal. Quiero aprovechar la ocasión, en vísperas del primer aniversario de nuestro periódico, para expresar orgullo por formar parte del equipo y una especial felicitación a los directivos por hacer realidad ContraRéplica.
vite10@hotmail.com
@zarateaz1
arturozarate.com

Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Seguridad en sentido contrario Columnas
2020-10-19 - 01:31
¿Intromisión o sometimiento? Columnas
2020-10-19 - 01:03
Buscan legalizar la pedofilia Columnas
2020-10-19 - 00:59
Resiliencia. Columnas
2020-10-19 - 00:58
Los votantes rompen récord Columnas
2020-10-19 - 00:54
+ -