Por Armando Hernández
Recientemente se ha generado un interesante debate social sobre el uso del llamado "lenguaje inclusivo" o incluyente.
Ello, a raíz de que una estudiante que se autoadscribe como "no binaria" exigió a sus profesores y compañeros hacer uso del pronombre "elle" para dirigirse a su persona.
¿Hasta qué punto las demás personas se encuentran o no obligadas (no jurídicamente, sino desde el punto de vista social) a dirigirse a la persona "no binaria" a través del pronombre con el que desea ser identificada?
El hablante tiene la libertad de expresarse, según su propia ideología, principios, valores y creencias. Intentar modificar la forma en la que el sujeto desea expresarse, para ajustarlo a una especie de "corrección política," podría atentar contra las libertades de pensamiento y expresión, además de alterar, significativamente, la manera espontánea en la que el lenguaje se construye, forzando el uso específico de términos que se podrían asumir por compromiso u obligación (por "presión social") y no de manera natural.
Si bien una persona puede solicitar a otras el uso de un pronombre específico para dirigirse a ella, como puede ser el famoso caso del "compañere," no es posible exigir esa forma de expresión como si fuera obligatoria, en atención a la libertad propia del hablante. Es posible elegir tener o no la consideración que se solicita, existiendo mayor posibilidad de respuesta positiva en atención al tipo de relación y vínculos afectivos que existan entre los sujetos. Es decir, es más probable que familiares y amigos se dirijan a la persona en la forma que lo solicita, y eso puede ir construyendo un entorno favorable a su petición.
Ahora bien, respecto al uso de la letra "e" al final de una palabra, esta figura semántica tendría supuestamente como fin establecer una forma de expresión "neutra" respecto al género; por lo que, en uso del principio de economía del lenguaje, la letra "e" al final de una palabra podría sustituir a las terminaciones en "a" y "o" que respectivamente se atribuyen a los géneros masculino y femenino.
Buenos días a "todas, todos y todes" es una expresión que se ha popularizado en los últimos tiempos, atribuyendo la terminación neutral "e" al grupo de personas autodeterminadas como "no binarias," en vez de intentar que esta letra "neutra" incluya (como bien podría hacerlo) tanto al masculino, como al femenino, así como a las personas consideradas como "no binarias".
Es más incluyente un lenguaje que considera a todas las personas para referirse a ellas con una misma palabra, que aquella expresión que pretende el uso de una letra final específica para referirse en forma separada a cada grupo de personas.
Flor.de Loto: Si pretendemos crear un lenguaje incluyente o inclusivo, no debería ser uno que genere divisiones ni exclusión.