Condenar el pasado y denominar obsoleto lo sucedido, muestra un profundo desconocimiento de la historia. La oposición persiste en que el discurso de los miembros de la 4T debe dejar el pasado en paz, para absolver a los anteriores regímenes de los grandes problemas de México.
La recurrencia al pasado es obligada cuando los males sociales tienen un desarrollo, que siempre ocultaron los regímenes anteriores. Es decir, hicieron su propia historia. Recurrir al pasado no es sólo conocer los orígenes de los problemas para solucionarlos sino enderezar la historia distorsionada por los intereses de las élites.
Fueron muchos años de saqueo, autoritarismo y represión como para que el siervo se haya sacudido la tutela de la opresión. La violación permanente a ellos derechos ocurrió en un régimen protagonizado por abogados.
Sin embargo, el pasado les pertenece a los conservadores. Evocan al comunismo como un peligro del presente, cuando en realidad no existe.
Es un fantasma que impusieron criterios políticos que terminaron por establecerse eternamente como un chupacabras planetario, que exhibe la supina ignorancia de la derecha, a nivel mundial.
Es decir, el comunismo está más cerca de ser un dogma de fe de la derecha, que una realidad tangible para la izquierda.
Los conservadores quieren que todo vuelva a ser como antes, los vemos suspirar por sus antiguos gobiernos, afirmando que ellos sí sabían gobernar.
Al igual que sucede con el comunismo, los conservadores citan más continuamente al ex presidente López Obrador, que los integrantes de Morena.
Pero lo que es peor, la judicialización opositora de la política que han llevado a cabo estos partidos, se convierte en su práctica cotidiana.
Desde el secretario de Salubridad hasta el director del INBA habían estudiado leyes en la UNAM.
La judicialización de toda actividad política, de cualquier disposición de la administración pública, incluyendo infraestructura de grandes inversiones se convierte en la púnica manera de practicar la política para la oposición, práctica que, al mismo tiempo, le sirve para mostrar vida, a través de los medios que convierten lo público en política aunque sólo sea un pleito en tribunales.
La derecha que considera el pasado, el presente y el futuro de su propiedad, confunde los tiempos, quiere el poder en presente, los derechos del pasado y plantea un futuro, con claras referencias de la edad Media, donde el feudalismo marcaba de manera legal, la explotación, la discriminación el clasismo y la marginación social.
Son los menos indicados para cuestionar las referencias al pasado, cuando saquearon al país. Es decir, problemas cuya solución tiene, como principio el estudio de las causas, y las causas de los actuales efectos sociales se ubican en el pasado. Entonces es imposible dejar de recurrir a lo que sucedió y, sobre todo colocar del lado correcto de la historia la información.