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Mank

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Columnas jueves 10 de diciembre de 2020 - 00:21

Antonio Rodríguez

Hablar sobre el mítico Ciudadano Kane es cosa seria. Se han realizado análisis, reseñas, documentales, libros y también hay infinidad de dichos sobre la misma y sobre cómo esta tocó fibras sensibles en casi todos los cineastas del mundo; es imposible no admirar la destreza con la cámara, las actuaciones, la dirección y el guión, que nos retrata la vida de Charles Foster Kane.

La dirección de Orson Welles, conjugado con su personalidad y la fama de niño prodigio que tenía en los años cuarenta, opaco sin lugar a dudas a los demás participes de la producción del ciudadano Kane, sobre todo al director de fotografía Gregg Toland y Herman J. Mankiewicz guionista.

Mank de David Fincher se centra en contar la historia de Mankiewicz, guionista caído en el olvido, alcohólico empedernido que entre ires y venires, se había hecho la fama de genio de la escritura, y el cual es contratado por la productora R.K.O a solicitud de Orson Welles para que escribiese el Ciudadano Kane, en base a una idea del propio Welles: la historia de un Magnate de la prensa norteamericana y su desplome, historia que encontraba su base real, en la vida del magnate William Randolph Herats.

Fincher, con un guion de su padre, ya fallecido, que por un lado trata de darle el reconocimiento a Mankiewicz, que no tuvo y también de ser un retrato del Hollywood de los años treinta y cuarenta: una especie de monstruo en potencia, pero que desafortunadamente se queda a medio camino de ambos.

Gary Oldman como Mankiewicz brinda una actuación desgarbada, dotando al personaje de mediana profundidad, el cual se encuentra con complicaciones de salud y una presión constante del propio Welles para terminar el guion, casi en reclusión absoluta, y que en base a flashbacks nos cuenta más o menos el preámbulo del ciudadano Kane, pero que a día de hoy queda como una historia muy local, solo para cinéfilos serios.

Marion Davies o William Randolph Hearts son personalidades no tan recurrentes hoy en día en el imaginario colectivo, ya sea político, empresarial o cinematográfico, y si a esto añadimos que Fincher no parece muy interesado en recordarnos quienes fueron y su infame importancia, termina aburriendo al espectador, ya que el nombre de Herman J. Mankiewicz, tampoco tiene gran peso en la época actual, y recluye al filme solo para meros cinéfilos de cabecera. Movimiento arriesgado del director.

Mank se estrenó la semana pasada directamente en Netflix aunque también en pocos cines en la ciudad, para quienes estén interesados en la historia de la creación del ciudadano Kane recomiendo ampliamente R.K.O 281, (se encuentra gratis en youtube) que es mucho más certera a la hora de retratar la difícil travesía y consecuencias del Ciudadano Kane.


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