Por José García Sánchez
En 2006, cuando se realizaron las elecciones para que ganara Felipe Calderón Hinojosa, una de las piezas del fraude fue el voto de mexicanos en el extranjero. En esa jornada electoral de un universo de 40,876 votos, el IFE contó 58.29 por ciento para el panista, lo cual resultaba absurdo, dado que la gente que se iba para el extranjero cambiaba de residencia porque en México no había oportunidades. De tal suerte que nada querían saber de ese partido, pero los entonces consejeros, capitaneados por Luis Carlos Ugalde, lo ayudaron a ganar.
Cuando las urnas llegaron a los salones del Tec de Monterrey, Campus Viaducto Tlalpan, ya llevaban votos adentro, los empleados del IFE sólo los verificaron.
Ahora, 15 años después, el número de mexicanos en el extranjero con derecho a emitir su sufragio, en lugar de crecer de votantes disminuyó, según información del INE. Porque ahora son 28,596 mexicanos en el resto del mundo. Distribuidos de la siguiente manera: 25,896 desde Estados Unidos; 1,500 desde Canadá; 1,200 desde España.
El INE sabe perfectamente que Morena tiene mucha gente en el vecino país del norte. Sabe también, porque tiene las constancias en sus oficinas, que desde hace dos años hay solicitudes congeladas que cumplen todos los requisitos, pero no les envían su credencial de elector.
La disminución de interesados en votar desde otro país ha disminuido a casi la mitad inexplicablemente. El INE debe informar cómo le hizo para llegar a esa cifra y, de ser cierta, no es costeable económicamente tanto gasto por tan poca gente.
Lo primero que se muestra es la ineficiencia e incapacidad de un árbitro electoral que no hace su trabajo. En Los Ángeles por lo menos hay un millón de mexicanos que aseguraron, en sus constantes viajes a México, desde hace meses, que votarán por Morena, pero el INE los desapareció así como su voluntad política.
La Plaza Olvera, en el centro de Los Ángeles, es un bastión de la 4T o del presidente López Obrador. Ahí se han reunido miles de mexicanos, con derecho a voto a apoyar a Morena, esto lo saben los consejeros electorales, porque representantes y líderes de esos grupos de paisanos difundieron su importancia y preferencias electorales.
Los consejeros electorales deben aclarar esta desaparición de mexicanos en el extranjero, de otra manera será el anuncio de un fraude electoral.
No es que se pronostique el fraude, está ocurriendo. Si las cuentas del INE resultan absurdas, mayor confusión y margen de error habrá en el conteo de votos en la jornada electoral y podría dar el triunfo al partido o candidato perdedor. Más aún, tomando en cuenta que los consejeros del INE ya tienen partido y candidatos favoritos. El fraude ahora no lo hace ningún partido sino el árbitro electoral.