Como en toda construcción de obra humana, no es suficiente con ver principios para llegar a conclusiones, hay que ver su desarrollo y si logra cumplir el fin para la que fue creada.
Los ministros y ministras de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) apenas llegaron en septiembre del año pasado, a excepción de tres ministras que ascendieron al más alto tribunal desde el sexenio anterior; así que es demasiado pronto para hacer juicios.
De cualquier manera, quienes nunca estuvieron conformes con la renovación del poder judicial, han venido haciendo marcaje personal de lo que dicen y hacen los ministros y ministras, en particular del presidente en turno Hugo Aguilar Ortiz y de la ministra Lenia Batres Guadarrama.
La élite no le perdona a Hugo el color de su piel, su origen indígena y mucho menos que sea el presidente de la Corte, acostumbrados al perfil promovido por la clase privilegiada; no lo pierden de vista para magnificar y exhibir cualquier descuido que cometa.
¿Cuántos errores y abusos cometió la vieja Corte?
Seguro se perdió la cuenta o las cúpulas prefirieron ignorarlos, porque esa Corte siempre estuvo al servicio de poderosos.
Nunca trascendieron equivocaciones y excesos, hasta que terminó por pudrirse el poder judicial.
¿Se acuerdan del extinto Consejo de la Judicatura Federal que supuestamente vigilaba el desempeño de jueces y magistrados? Incumplió su objetivo porque era juez y parte, quien presidía la Corte también presidía el Consejo. ¿Sanciones ejemplares? Ninguna.
Se les trató a todas y todos como si fueran perfectos, dioses del olimpo
Por eso el pueblo clamó por su remplazo, harto de la marginación y el olvido en que lo tenían los juzgadores.
Ahora hay un presidente de la Corte comprometido con la impartición de la justicia, para que llegue a todos los estratos sociales.
Eso es lo que no le gusta a la élite, perdió el trato preferente.
Lo más doloroso para dicha clase es que le aplique la ley un indígena.
Obvio, seguirá al tanto de lo que haga el ministro Hugo Aguilar, porque la intención es menoscabar su autoridad. Repetir y repetir que fue un error la renovación y elección de nuevos juzgadores.
Sin embargo, se va a topar con pared.
Ya se empezó a sentir la fortaleza moral y ética de la nueva Corte, con la ley en la mano ha conseguido que uno de los hombres más ricos de México y que tiene su empresa de comunicación en el Ajusco, aceptara y empezara a pagar sus deudas fiscales.
Lo mismo sucederá con otros y otras, justicia imparcial y sin distingos, sin privilegios ni consignas.
¿Por qué también la ministra Lenia Batres Guadarrama tiene marcaje personal?
Sin demérito de los demás integrantes de la nueva Corte, hay que reconocer que la ministra Lenia tiene trayectoria profesional cercana a la gente. Auténtica empatía. No es casual que haya decidido que se le conociera como “ministra del pueblo”.
La atacan más con insultos que con razones. La reprueban hasta por su indumentaria, por su proximidad con el pueblo, con el ciudadano y la ciudadana común. No forma parte de la clase privilegiada.
¿Qué ha hecho en su corto tiempo como ministra?
La primera en acatar el mandato constitucional de percibir un ingreso menor al del presidente o presidenta de México.
La primera en renunciar al seguro de gastos médicos mayores y aceptar el servicio del ISSSTE.
La primera en informar de manera pormenorizada todos y cada uno de los privilegios de la vieja Corte.
Batres Guadarrama ha dado testimonio de su responsabilidad social, su deber con la justicia. Por ejemplo, impulsó la aprobación del tope a las rentas, no permitir aumentos por arriba de la inflación.
A partir de septiembre de 2027 ella presidirá la Corte; le corresponderá por haber obtenido la segunda votación más alta en las pasadas elecciones (presidencia rotatoria), y su periodo como ministra terminará en 2039.
X y TikTok: @zarateaz1