La resurrección del boxeo olímpico mexicano se cristalizó gracias a Marco Verde, un joven mazatleco de 22 años, quien cumplió su promesa de regalarle a su padre una medalla de París 2024, la cuarta plata en la historia del pugilismo nacional. ¡Una verdadera hazaña!
Desde hace 40 años, México no lograba una medalla de plata en el pugilismo olímpico; Héctor López lo hizo en la lejana edición de Los Ángeles 1984. La última presea había sido el bronce de Misael Rodríguez en Río 2016, por lo que de nueva cuenta el box está en el radar, y todo gracias al "Green", como le llaman en el barrio.
Marco Verde partió a la "Ciudad de la Luz" con toda la ilusión de ganar una medalla para obsequiarla a su padre, Manuel "Sammy" Verde, quien también representó a México en los Juegos Olímpicos, pero de Barcelona 1992.
Esta cuenta pendiente la cobró su hijo 32 años después, ya que Manuel Verde fue eliminado en primera ronda ante el francés Patrick Aouissi, pero Francia, tierra de aquel púgil que llegó con 100 peleas de experiencia en los 81 kg (semipesado) contra 40 de su padre, fue el lugar perfecto para que la familia Verde se quitara la espina.
"Quiero que mis papás pongan la medalla en la sala para que la vean todos", dijo el "Green" después de su combate.
En esta odisea parisina, Marco Verde demostró el gran trabajo que ha hecho junto a su entrenador de toda la vida, Radamés Hernández, una persona amable y con alta calidad para pulir boxeadores, pero también hicieron que todo México recordara que el box es uno de los deportes favoritos. ¡Vaya que nos hicieron vibrar!
Era de esperarse, no fue sorpresa ni casualidad, pues Verde, llegó a París como campeón Centroamericano en San Salvador 2023 y Panamericano en Santiago 2023.
Y sí, el boxeo es uno de los deportes más queridos por la afición nacional, con púgiles que vienen desde abajo y que lo dejan todo en el encordado. Esta práctica ha dejado para México más de 300 campeones mundiales en el profesional y en Juegos Olímpicos se tienen ahora 14 medallas.
Dos de ellas han sido de oro, gracias a las hazañas de Ricardo Delgado y Antonio Roldán en 1968, para ser más preciso, en la Arena México.
La primera presea de un boxeador azteca fue en Los Ángeles 1932, una plata cortesía de Francisco Cabañas. La segunda fue un bronce logrado en la Alemania nazi, en 1936, con Fidel Ortiz. En Tokio 1964 Juan Fabila Mendoza cosechó otro tercer lugar.
En México 1968, además de los oros de Delgado y Roldán, Joaquín Rocha y Agustín Zaragoza se quedaron con el bronce; plata de Alfonso Zamora en Múnich 1972; bronce de Juan Paredes Miranda en Montreal 1976); plata de Héctor López Colín en Los Ángeles 1984; tercer lugar de Christian Bejarano en Sídney 2000 y en Río 2016 Misael Rodríguez el bronce ya antes mencionado.
Como dato curioso, Alfonso Zamora ha sido el único boxeador mexicano en lograr medalla olímpica y después convertirse en campeón mundial como profesional; esto lo hizo en peso gallo de la AMB (1975 a 1977) con cinco defensas del cinturón. ¿Será Marco Verde el segundo en lograrlo?
Bueno, para qué adelantarnos, primero que disfrute su medalla y todo lo que atrae en estímulos, premios y de más reconocimientos, pues más allá de los 3 millones de pesos que se pueden calcular con las cifras anunciadas del Gobierno de México y la iniciativa privada, ya lo veo como candidato para obtener el Premio Nacional de Deportes 2024. ¡Ya veremos, dijo el ciego!
Por lo pronto, que Marco Verde vuelva a tierras aztecas como héroe, lo merece, se lo ganó a pulso; revivió al box olímpico, segunda disciplina más ganadora en la historia de nuestro país, acortó distancia con clavados, que está en la cima y que al momento tiene 17 medallas (dos en París 2024), contra 14 del deporte de los puños.
Que orgullo para su familia, para Mazatlán, para todo el país, ver a un joven de 22 años triunfar, que estudia nutrición, que ama las pizzas y los mariscos, que tiene valentía, coraje y compromiso, pero sobre todo humildad... que le dio a México la primera presea olímpica de boxeo en peso welter y que, desde el 9 de agosto de 2024, camina con una medalla de plata y un corazón de oro.