Hay eventos que nos invitan no solo a celebrar la gastronomía, sino a gozarla con todos los sentidos. Millesime GNP 2025, en su edición “1920”, hizo justamente eso: una fiesta sensorial que combinó creatividad, técnica, talento y una puesta en escena espectacular inspirada en los años veinte. Así, los invitados caminamos entre aromas, música, catas, momentos mágicos y explosiones de sabor; un recordatorio de que la cocina también conmueve, inspira y une.
Entre las luces, el glamour y las ovaciones, lo que más disfruté fueron las pinceladas de sabor que cada chef presentó. Y como esta columna existe para celebrar lo bien hecho en la mesa, aprovecho para compartirles tres de mis restaurantes favoritos de chefs presentes: espacios que me hacen profundamente feliz y que recomiendo con el corazón y el paladar.
Grana del Chef Jorge Díez. Ubicado en el Centro Histórico de la CDMX, Grana es color, calidez, comal y raíz. Cada plato cuenta una historia que nace no solo de la creatividad del chef, sino del respeto profundo por los ingredientes que adquiere directamente de productores. En cada bocado se siente esa conexión auténtica con la tierra y con la tradición.
Grana es México servido con amor y técnica: un imperdible para quienes disfrutan de sabores honestos, intensos y llenos de vida.
Gaba del Chef Víctor Toriz. En la Condesa, CDMX, la cocina de Víctor Toriz, reconocido en este mismo evento como “Joven Chef” del año, demuestra por qué este galardón le queda perfecto. Su propuesta, aparentemente sobria, de porciones pequeñas y carta contenida, sorprende desde el primer bocado.
Es explosión pura de sabor: combinaciones precisas, riesgos bien tomados, técnica impecable y una sensibilidad casi poética en cada plato. Son pocas las veces que he sentido un éxtasis gastronómico tan claro como en Gaba. Si buscan una experiencia intensa, íntima y llena de talento, este es el lugar.
Agua y Sal de Chef Rodrigo Estrada. Un pedacito de mar en una esquina de Polanco. Un clásico de una de las zonas más bonitas de esta ciudad, que ofrece lo que, para mí, es una de las mejores propuestas de ceviches del país. El chef logra un equilibrio perfecto entre tradición y frescura, con opciones para todos los paladares sin perder autenticidad.
Agua y sal es sitio ideal para quienes aman el sabor peruano en su máxima expresión y quieren disfrutarlo en un ambiente relajado, sabroso y muy bien ejecutado.
Asi, Millesime me reafirmó que la gastronomía es talento, es técnica, es corazón. Porque reúne a jóvenes promesas y a grandes figuras. Porque, a través del sabor, se cuentan historias que nos pertenecen a todos. Porque confirma que la comida también se saborea con el alma.
Queridos amantes del buen comer, no dejen de visitar estas propuestas. Prueben, descubran y regálense el placer de comer algo que emocione el estómago y también el corazón.
Buen provecho,
Amante del Buen Comer