El fútbol está en el centro de todas las conversaciones. Sin embargo, hay una discusión que no termina de abrirse paso en la agenda pública: la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres dentro del deporte, y específicamente, la brecha salarial de género en el fútbol profesional. En México, esta brecha es de más del 95%, por lo que, dependiendo de la fuente, hablamos de que por cada $100 pesos que recibe un futbolista varón, una futbolista recibe $4.70; o que una jugadora tendría que trabajar aproximadamente 21 días para obtener el ingreso que un jugador promedio recibe en un día. Frente a estos datos, se observa que en el fútbol profesional mexicano más que una “brecha”, hay un abismo.
El salario promedio de una jugadora de primera división en México ronda en los $3,700 mensuales, mientras que en la liga varonil es aproximadamente de $750,000; y aunque algunas fuentes mencionan que el ingreso en la liga femenil se incrementó a 10 mil pesos mensuales, lo cierto es que la brecha persistiría. Otras fuentesrevelan que el salario promedio de los hombres es de 6 mil pesos diarios, mientras que las mujeres perciben280 pesos diarios; en tanto una de cada dos jugadoras no reciben un salario fijo. Si bien los datos son variables, la brecha es innegable y ésta debe entenderse no solo como la diferencia entre salarios promedios, sino como un indicador de las desigualdades estructurales entre hombres y mujeres en el mercado laboral.
La variabilidad de los datos pone en evidencia la ausencia de obligaciones legales para que los clubes deportivos reporten su brecha salarial de género; contrario a otros países que exigen a las empresas reportar públicamente su brecha de manera anual. En México, la Ley Federal de Trabajo reconoce y regula, en su capítulo décimo, la relación laboral en el deporte profesional, equiparando al club deportivo con una empresa para efectos laborales. En este sentido, retomar la propuesta de instaurar en el país mecanismos que exijan a las empresas reportar su brecha salarial de género sería una medida que abarcaría también al futbol profesional. Esto permitiría homogeneizar cómo medir dicha brecha, lo que sería particularmente relevante para el fútbol, puesto que habría que tener cautela de las remuneraciones extraordinarias que “inflan” artificialmente lo que gana el o la futbolista típica.
Al reconocer que no es posible corregir aquello que no se mide, desde la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo hemos puesto a disposición de las empresas dos herramientas para medir la brecha salarial de género: la Guía de Brecha Salarial de Género y la Auditoría Interna de Igualdad Salarial. Estas herramientas prácticas y accesibles facilitan este ejercicio de cálculo a fin de que las empresas puedan generar información útil para la toma de decisiones hacia la igualdad sustantiva. Estas herramientas están disponibles en la página oficial https://trabajo.cdmx.gob.mx
Cuando nueve de cada diez jugadoras abandonan el deporte antes de los 20 años debido a las bajas remuneraciones, la discusión va más allá de la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres; hablamos de trayectorias truncadas y oportunidades que nunca llegaron a consolidarse. Por eso, la brecha salarial en el futbol profesional no es una cifra abstracta, sino el reflejo de desigualdades estructurales que solo pueden transformarse una vez que se hacen visibles.
SECRETARIA DE TRABAJO Y FOMENTO AL EMPLEO