Hay muchos temas en la agenda legislativa que, por su valor, tendrán que desahogarse para ir organizando las estrategias, pero sobre todo la enorme estructura que, como tal, comanda Ricardo Monreal en San Lázaro. Como sabemos, estamos en vísperas de la plenaria a la que se recurre para tratar asuntos que se pondrán en la mesa. De igual forma, queda claro, el marco sirve para que muchos funcionarios de primer nivel asisten para responder a las políticas de estado que se aplican desde distintas trincheras. Siempre es conveniente que ese telón de fondo se maximice, sobre todo ahora que vienen en puerta asuntos de mayor relevancia como el proyecto de reforma electoral. De hecho, en esta coyuntura gana mucho, particularmente se muestra unidad a estas alturas en que la 4T vive su máximo apogeo.
Ricardo Monreal, pieza fundamental del engranaje de la cuarta transformación, tiene en sus manos la batuta para guiar los trabajos de la cámara baja. Se tendrá que caminar, por ejemplo, con el reto mayúsculo de un tema que, desde muchos ángulos, tiene que ser tratado a detalle, sobre todo para salvaguardar que las voces de las minorías siguen siendo escuchadas. Siendo un tema de suma relevancia, veamos desde esa perspectiva, tendrá que pasar minuciosamente por todos los espacios que se habiliten para que académicos, expertos y población en general, puedan alimentar el tópico. Se entiende perfectamente que eso, por su naturaleza, será un largo periodo de pláticas y charlas que, de acuerdo con esa perspectiva, se tiene presupuestado que sea hasta el 2026 cuando el rubro pueda subirse al pleno.
Los buenos oficios de Ricardo Monreal en San Lázaro, sumados a la capacidad de años de servicio en temas legislativos, permitirán maniobrar los tiempos, sobre todo cuando estamos en vísperas de una elección intermedia que ha comenzado ya. Sabremos con mucha certeza, llegado el tiempo correcto, qué tanto impacto tendrá el tema, en especial para refrendar la alianza con partidos claves como el PT y PVEM. Sabemos que la izquierda está a la cabeza de todas las encuestas. Eso, por un lado, debe ser el elemento crucial para mantener esta coalición. En términos políticos, especialmente por lo que estará en juego, no debe existir ningún inconveniente. La primera tarea, claro está, debe ser evitar cualquier pugna o división.
En estos próximos días, sabemos, se continuará con la gira de la dirigencia nacional para explicar a detalle el tema de la reforma electoral, pero, de igual forma, a fin de encauzar la unidad por la posición que resulte de temas como el nepotismo, que nuevamente ha salido a escena. De acuerdo con las encuestas de opinión pública, el Senador Saúl Monreal encabeza la carrera por la candidatura de Morena en Zacatecas. La última evaluación que publicó Demoscopia Digital dio cuenta del salto trascendental que dio en tan solo un mes. Eso nos hace suponer, por la democracia que impera, que la lógica de las circunstancias debe prevalecer; es decir, a Saúl, se le debe respetar su derecho a participar, pues no existe, así quedó plasmado en la constitución, nada que le impida medirse a una metodología. De eso depende el resultado. Malo sería si él, por imposición, fuese ungido como coordinador de la defensa del voto. No olvidemos que en Morena, lo dijo el mismo López Obrador, el pueblo pone y el pueblo quita.
Lo que queda muy claro, no hace falta descifrarlo, es que Ricardo Monreal, con esa experiencia y sapiencia del termómetro político, apoyará la aspiración legítima de Saúl Monreal. Puede que, tras bambalinas, exista un trabajo territorial y de avanzada para realizar la labor de posicionamiento. El menor de los Monreal está preparado para suceder a David. Eso no es nepotismo. Cada uno, por separado, ha realizado su carrera obteniendo triunfos con el apoyo de la mayoría. Mientras eso suceda, desde luego, hay prudencia y buen manejo de los temas. Hay muchas razones para llevarlo a la práctica. Una de ellas, sin duda, la agenda legislativa que, como tal, viene con muchos temas que fortalecerá la política de estado.
Notas finales
Quien es el encargado de la política exterior, Juan Ramón de la Fuente, está realizando un trabajo impecable en la cancillería. Él, desde el primer día que asumió esa posición, está trascendiendo. Ahora que ha salido a escena por el tema de negociación por los tratados comerciales, sumados a la defensa de la autonomía, vive su mayor momento de lucidez. Es, en pocas palabras, una pieza clave del engranaje de la presidenta constitucional de México, Claudia Sheinbaum. Lo más importante de todo, eso ha quedado claro, tiene margen de maniobra para tomar decisiones al más alto nivel. Lo ha hecho, eso sí, de la mejor manera posible.