La Navidad vuelve a encontrarnos en medio de contrastes. En algunas casas habrá mesa llena, luces encendidas y abrazos largos; en otras, la incertidumbre seguirá sentándose a la cena. México es así: profundamente humano y solidario, pero también marcado por desigualdades que no se corrigen en un sexenio. Lo importante es ir en el camino correcto.
Este 2025 cierra con un país en transformación y con una nueva clase política ya instalada en el poder. No se trata solo de un relevo generacional, sino de una élite política que llegó con banderas de cambio, cercanía con el pueblo y rechazo a las viejas prácticas. Su origen está bien; el reto es su comportamiento.
La llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República representa un momento histórico. No solo por ser la primera mujer en encabezar el Poder Ejecutivo Federal, sino porque gobierna en una etapa donde la legitimidad ya no se hereda del movimiento, sino que se construye día a día. Gobernar después del impulso fundacional exige algo más complejo: coherencia, resultados y control de los excesos, de los propios, más que de los extraños.
A nivel nacional, la discusión sobre la reforma electoral, la seguridad pública, la relación con Estados Unidos y el papel de México en el mundo no son debates técnicos. Son disputas sobre el tipo de poder que ejercerá esta nueva clase política. Porque transformar no es sustituir a unos para comportarse como los de antes. No es el “quítate tú, para que me ponga yo”. Y justo ahí empiezan los riesgos.
En la Ciudad de México, Clara Brugada asumió la Jefatura de Gobierno con un mandato social contundente. La capital sigue siendo laboratorio político del país, pero también espejo de sus contradicciones: gentrificación, agua, movilidad, seguridad, son los retos. Se les reconoce y se atienden con dirección y decisión. Gobernar desde la izquierda implica escuchar incluso cuando incomoda, y con esto, Clara no tiene problema.
La nueva clase política mexicana tiene virtudes indiscutibles: mayor sensibilidad social, mayor presencia territorial y un discurso de justicia histórica. Pero también arrastra tentaciones peligrosas, que se han manifestado en el camino: el agandalle, la exclusión, la soberbia del cargo, el olvido de quienes ayudaron a construir el triunfo. Y eso, en política, no sale gratis.
La elección intermedia de 2027 ya se asoma como un corte de caja severo. No se evaluará solo al proyecto, sino a quienes lo administraron. En el 2021, sucedió algo parecido, pareciera que no se aprende de las malas experiencias. El pueblo distingue entre errores honestos y abusos conscientes. Distingue entre la transformación nacional y la simulación de algunos. Y, sobre todo, tiene memoria.
Por eso vale la pena repetir un dicho popular que nunca falla y que en política cobra una vigencia particular: fíjate bien a quién pisas cuando subes, porque inevitablemente te lo vas a encontrar cuando el camino sea de bajada. La memoria política no es rencorosa ni visceral, pero sí profundamente exacta y persistente; no olvida agravios, desplantes ni traiciones, aunque a veces tarde en cobrarlos. Todo cae, tarde o temprano, por su propio peso. El poder mal ejercido, la soberbia y la falta de responsabilidad pública no se disuelven con el tiempo: se acumulan y regresan, casi siempre, convertidos en una factura electoral que nadie puede evadir.
Esta Navidad no debería ser solo pausa y celebración. También debe ser momento de reflexión para quienes hoy gobiernan. La política no es botín, ni carrera individual, ni premio eterno. Es responsabilidad colectiva. La esperanza no se decreta, se honra. Y la nueva clase política todavía está a tiempo de entenderlo y corregir el camino.
Felices fiestas.
ENTRE GITANOS
VACACIONES EN EL SERVICIO PÚBLICO
En un año particularmente exigente, es justo reconocer a las y los servidores públicos, de base, nómina 8 y estructura del Gobierno de la CDMX que, desde el territorio y las oficinas, sostienen la operación cotidiana. Que, en estas fiestas decembrinas, tengan un descanso merecido y recuperen la fuerza para lo que viene.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com