facebook comscore
No se trata de los libros; se trata de dinero

No se trata de los libros; se trata de dinero

Columnas miércoles 18 de mayo de 2022 -

Hace unos días, una veintena de profesores del CIDE publicó una carta en los medios de comunicación (otra vez) para quejarse de una decisión del nuevo director (otra vez). En esta ocasión, el tema es la cancelación de una licenciatura en el campus de Aguascalientes.
Además del aura quijotesca que reviste a estos profesores, lo interesante es que sus principales motivos de agravio son reglamentarios - democráticos (que no les preguntaron) y financieras (que cancelar esa licenciatura afecta sus incentivos económicos en el SNI, lo dicen con claridad). Ni una palabra sobre la demanda efectiva de la carrera, ni la eficiencia terminal, nada. No digo que esos números estén mal, no los conozco, pero ese es el punto: si los tienen, si son alentadores, sería un argumento de bastante más peso que el de “es que sin esa lanita ya no salgo” y que el de “hay un director de organismo descentralizado actuando como si estuviera en una dependencia gubernamental, y no en un ágora del saber”. Porque resulta que el CIDE es una dependencia gubernamental, y sus empleados son funcionarios públicos, aunque ellos mismos detesten la idea.
Esto me recordó un tema más relevante, porque es ilustrativo: en México, cuando el tema de la educación se coloca en la agenda pública y mediática, nunca se trata de educación, sino de otra cosa. Para decirlo sin tanto efectismo: más allá de la alfabetización (que se cubre en los primeros años de escuela) en la lucha política educativa mexicana, no importa gran cosa ni las posibilidades reales que la escolaridad le otorgue al educando en el mercado laboral, ni la creación de competencias específicas que puedan ir ligadas al desarrollo nacional.
En el caso de la educación pública (la privada tiene sus propios incentivos, que merecen texto aparte), cuando se problematiza, es de lidiar con el retraso estructural de las escuelas y los profesores, que a su vez tiene que ver con el grado de asimetría que hay en los distintos municipios del país (ni siquiera a nivel estatal es este tema, sino francamente municipal), y de contener los problemas sindicales del magisterio, que es uno de los sectores más combativos y organizados en la historia de México.
Tiene sentido, porque la preparación para la docencia, sea o no deficiente en contenidos, crea una conciencia de clase arraigadísima, y suele ser mucho más fácil movilizar a cientos de miles de maestros hacia un mismo objetivo, que al mismo número de trabajadores de cualquier otra esfera. Ese activismo e inconformidad permanentes del profesorado sindicalizado, en parte lo aprenden en la práctica, pero en parte también en los contenidos “sociales” de sus textos formativos; por eso, si alguien sabe que la educación también es adoctrinamiento, son ellos.
A eso puede deberse, en parte, el caos que está causando el tema del nuevo modelo de la SEP y los libros de texto, pero creo que es desproporcionado, pues no debemos sobre estimar el impacto que puede tener un libro de texto en la cosmovisión de un niño o adolescente que, hoy día, recibe el 90% de su información a través de sus redes sociales y el 10% restante de los prejuicios que le malenseñan en su casa. Sin embargo, es una bandera conveniente para que los adversarios a la 4T subrayen lo anti liberal de los nuevos contenidos, y los maestros sindicalizados denuncien que son profundamente neoliberales.
En el fondo del tema sindical hay, por supuesto, un tema de dinero. Quieren que sus pensiones y prestaciones en general dejen de estar indexadas a la Medida de Actualización y vuelva a estar indexada al Salario Mínimo. Esto tiene una historia interesante, pues la Unidad de Medida de Actualización se creó para conciliar la realidad inflacionaria con la precarización y estancamiento del salario mínimo. México fue uno de los países del mundo donde el salario mínimo se mantuvo sin cambio durante más tiempo, por debajo, incluso, de varios países centroamericanos.
Ahora los maestros quieren aprovechar el aumento enorme que ha tenido el salario mínimo este sexenio. Lo malo es que el impacto fiscal de indexar todo, otra vez, al salario, es inviable para las finanzas públicas. O a lo mejor sí les interesa la educación de los niños y yo estoy mal pensando.

No te pierdas la noticias más relevantes en google noticias

Envíe un mensaje al numero 55 1140 9052 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Los orígenes de la injuria Columnas
2022-06-24 - 01:00
El TUCOM morenista Columnas
2022-06-24 - 01:00
Designaciones y reforma electoral Columnas
2022-06-24 - 01:00
El abismo de la derecha Columnas
2022-06-24 - 01:00
Balcón Público Columnas
2022-06-24 - 01:00
Línea 13 . Columnas
2022-06-24 - 01:00
Tiraditos Columnas
2022-06-24 - 01:00
¡Cuánta razón tuvo Monreal! Columnas
2022-06-23 - 06:13
País sediento Columnas
2022-06-23 - 05:39
OLEADAS MIGRANTES. Columnas
2022-06-23 - 05:39
2024 y modo honesto de vivir Columnas
2022-06-23 - 05:37
Independencia judicial. Columnas
2022-06-23 - 05:36
El tiempo de las corcholatas Columnas
2022-06-23 - 05:35
+ -