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Columnas
En la segunda edición de la encuesta realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, (OCDE) sobre la confianza de la sociedad en sus instituciones, que se levantó entre octubre y noviembre del año pasado, la inseguridad aparece como una preocupación para el 30 por ciento de los consultados en los 30 países que participaron en dicho sondeo.
Sin embargo, llama la atención el caso de México, donde la preocupación por la inseguridad que priva a lo largo y ancho del país, toca el máximo de 69.8 por ciento. Dicho rubro también es motivo de inquietud en Costa Rica y en Chile y este indicador, duplica la media de los países miembros de la OCDE.
Las grandes preocupaciones de los mexicanos, aparte de la inseguridad que ocupa el primer lugar, son el desempleo, con un 43,6%; la inflación, 42,9% y la corrupción, con el 41,6%.
En el caso de México, el comportamiento ante este ejercicio es paradójico, sobre todo en momentos en que la defensa de la Guardia Nacional por parte del oficialismo con respecto a los señalamientos de que podrían estar vinculados a actos de corrupción, es el tema, así como que por vez primera, México tendrá una Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
Paradójico, se reitera, porque en las elecciones del 2 de junio, la ciudadanía votó básicamente porque los programas sociales continuaran, ya que con éstos se cubre una parte importante de los ingresos de una familia de clase baja.
Al electorado que votó por Morena y sus aliados, no pareció importarles el clima de violencia que cubre todo el país y que se recrudeció especialmente durante las campañas, con varios candidatos y aspirantes asesinados, de tal suerte que muchos de ellos que sobrevivieron, entendieron el mensaje que les envió el narcotráfico y se bajaron de las candidaturas. Casos ilustrativos de esta situación son Michoacán y Estado de México.
Después de los comicios del pasado 2 de junio, la violencia en nuestro país continúa y no es osado señalar, se incrementa para alcanzar a las diferentes ciudades capitales de México; la actuación de las policías se ve, desde hace tiempo, ampliamente rebasada sin que ninguna autoridad la pueda frenar.
No obstante lo anterior, los mexicanos encuestados por la OCDE dicen confiar en el Ejecutivo y en resumidas cuentas se puede concluir que le apostaron a la popularidad a la hora de tachar la boleta electoral.
En el sondeo que llevó a cabo el organismo internacional, México fue el tercer país con mayor confianza en las instituciones nacionales en 2023. Poco más del 50 por ciento de la población mexicana respondió tener un grado de confianza alta o moderada en la actual administración; entonces, ¿cómo es posible que le preocupe mucho la inseguridad? Esas son paradojas.