El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezaron la IV Reunión en Defensa de la Democracia, donde alertaron sobre la creciente normalización del uso de la fuerza en conflictos internacionales y la necesidad de reformar las instituciones multilaterales. El encuentro reunió a 20 países, incluidos 15 presidentes y primeros ministros, entre ellos Claudia Sheinbaum de México, Gustavo Petro de Colombia y Cyril Ramaphosa de Sudáfrica.
Sánchez subrayó que la democracia enfrenta riesgos internos como la desigualdad y la desinformación, y planteó que la ONU debe renovarse para ser más representativa, incluso proponiendo que sea dirigida por una mujer. “La democracia no puede darse por sentada. Tenemos que demostrar que se puede fortalecer”, afirmó.
El mandatario español también advirtió sobre el impacto de la tecnología sin regulación, señalando que los algoritmos no deben premiar el odio ni condicionar a las sociedades.
Por su parte, Lula da Silva criticó la falta de acción del Consejo de Seguridad de la ONU ante el aumento de conflictos armados, y cuestionó el poder de veto de sus miembros permanentes. Sin mencionar nombres, se refirió a líderes que amenazan con guerras a través de redes sociales, lo que consideró un riesgo para la estabilidad global.
El presidente brasileño también lamentó la situación de Cuba y defendió el multilateralismo como vía para garantizar la paz y la credibilidad de la democracia. “Ningún país, por muy grande que sea, tiene derecho de imponer reglas a otros”, sostuvo.
El foro, creado en 2022 por Sánchez y Lula, busca consolidar un espacio de cooperación internacional en defensa de la paz, la democracia y el orden basado en reglas, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y la crisis de las instituciones globales.