Hace aproximadamente 25 años, la fluoxetina, mejor conocida por uno de sus nombres comerciales, Prozac, fue aprobada para tratar enfermedades como la depresión. Desde entonces, ha habido pocas innovaciones en el tratamiento de enfermedades neuropsiquiátricas como la ansiedad, depresión, trastornos por consumo de sustancias, estrés postraumático (TEPT), entre otros. Para la mayoría de estas afecciones, los avances han sido mínimos. Sin embargo, la investigación del uso de psiquedélicos para tratar distintos padecimientos está cobrando cada vez más fuerza.
Gran parte de los psiquedélicos tienen su origen en la naturaleza y han sido utilizados por las culturas indígenas durante miles de años, algunos otros pueden ser fabricados en laboratorios. De cualquier forma, la mayoría de estas sustancias psiquedélicas son sustancias controladas, es decir, su uso está sujeto a controles legales y normativas sanitarias muy estrictas. Estas restricciones se han mantenido por décadas. Pero ahora, la velocidad a la que está cambiando el panorama normativo, es impresionante.
El gobierno estadounidense ofrece un primer ejemplo; en 2019, la Food and Drug Administration (FDA, por sus siglas en inglés) le otorgó la designación de terapia innovadora a la terapia asistida por psilocibina de la empresa Compass Pathways, para pacientes con depresión resistente al tratamiento convencional. Esto sentó las bases para futuros estudios que se realizarían sobre los beneficios médicos de la psilocibina, el ingrediente psicoactivo en los hongos “mágicos”.
Actualmente Oregón se prepara para convertirse en el primer estado de EE.UU. en ofrecer al público el uso controlado de psilocibina, estaría disponible para el público a mediados o finales de 2023. En noviembre, votantes de Colorado también aprobaron una medida electoral que permite el uso regulado de los "hongos mágicos" a partir de 2024. Y, el 16 de diciembre, el senador estatal de California Scott Wiener, de San Francisco, presentó un proyecto de ley para legalizar la psilocibina y otras sustancias psicodélicas.
El gobierno holandés también es un buen ejemplo, ya que hasta hace poco mantenía una postura prohibitiva hacia la investigación psiquedélica. Pero, a principios de 2022, el Ministro de Salud del país anunció la aprobación de la investigación en terapias psiquedélicas y aumentó el presupuesto para la investigación de su utilización en salud mental.
En fechas más recientes, Quebec avanzó en la aprobación de las terapias psiquedélicas al convertirse en el primer organismo médico de Canadá que financia públicamente la psicoterapia asistida con psilocibina. Esta medida marca un antes y un después en el reconocimiento de la psilocibina y su uso médico. Una decisión que supone un gran paso para el uso de la psicoterapia asistida con psilocibina como tratamiento médico legítimo y un mayor acceso para que pacientes puedan mejorar su estado de salud mental.
A pesar del creciente interés por las terapias psiquedélicas en México y en muchas partes del mundo, la psilocibina o la psilocina siguen siendo sustancias controladas, esto significa que es ilegal poseerlas o consumirlas. Resulta contradictorio y una oportunidad perdida para México que, a pesar de ser uno de los territorios con mayor variedad de hongos psilocibes y ser la cuna de saberes ancestrales sobre sus usos terpaueticos, no nos sumemos a los esfuerzos de investigación sobre las aplicaciones medicinales de estas sustancias.
No podemos quedarnos atrás, debemos legislar con un enfoque innovador y con visión de futuro para poder proponer soluciones distintas a los problemas de salud pública que por años han sufrido un rezago importante.