La inquietud se ha intensificado en el oficialismo y esto tiene una razón sumamente poderosa. Si se toma en cuenta que ellos incuban la Reforma Electoral, donde se supone que serán escuchadas todas las voces, cuando de lo que se trata en el fondo es de apropiarse del aparato electoral para tener comicios a modo, el hecho de que un personaje como el presidente de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego, se perfile para el 2030, sin duda es un motivo de preocupación para el partido Morena y desde luego, también para Palacio Nacional.
En una entrevista que ha causado mucho ruido, ampliamente difundida hasta por las redes sociales, donde el líder empresarial cuenta con millones de seguidores, específicamente respondió a pregunta expresa de Ramón Alberto Garza:
“Mi vocación es distinta, pero si n o hacemos algo por el futuro del país, nuestros hijos y nietos nos lo van a reclamar”.
En tal sentido, Salinas Pliego considera que en un plazo de 10 o 20 años, “con toda la salud y energía que tengo puedo hacer muchas cosas”, y evidentemente, entre esos proyectos que tiene contemplados el empresario, está el más importante de todos, el del 2030.
No hay que soslayar que el dueño de Grupo Salinas no es ningún desconocido; cuenta con proyección incluso a nivel internacional, así como con la suficiente influencia para conseguir esa meta. De hecho, por las diferentes redes sociales, millones de sus seguidores se lo han pedido porque resulta un asidero para aquella parte de la población que incluso se ha visto afectada desde el arribo de Morena al poder en el 2018 y que considera que México dista mucho de ser el país más democrático del mundo, como se suele decir por parte del oficialismo.
Todo lo anterior, ha derivado en que Morena, e incluso sus aliados, hayan desplegado una campaña de hostigamiento en contra de Ricardo Salinas, quien se ha convertido, más que en una voz incómoda, en un personaje que les representa una muy seria amenaza para el 2030.
En otra parte de la referida entrevista, el líder empresarial destaca que existe un fondo político en el tema, más allá de que el SAT insista en cobrarle diez veces más de impuestos, es decir, 70 mil millones de pesos, una abismal diferencia con respecto a los 7 mil 500 millones de pesos que son en realidad, en un acuerdo firmado con la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, que el tabasqueño simplemente rompió y ahora, con la reforma al Poder Judicial el oficialismo seguirá presionando, “pero no van a poder”, advierte Salinas Pliego.
Otra muy importante alerta a destacar, es que el presidente de Grupo Salinas destaca que no será él el primer empresario que tenga un conflicto con el Estado, por lo que habría que preguntarse quién sigue.
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