La caída en la producción de vivienda y también en la venta de vivienda; la caída de la construcción; la caída en colocación de créditos hipotecarios, entre otros son síntomas que tienen que atenderse.
La enfermedad se llama recesión y no hay que temerle; más bien hay que ponerle remedio.
Las medicinas exactas empiezan por un programa de política pública adecuado que sume incentivos a toda la industria de la vivienda en general y no sólo al programa del Bienestar, por ejemplo.
Los incentivos tienen que ver con disminuir la excesiva cantidad de trámites y permisos, así como costos de infraestructura urbana que se le “recargan” al desarrollador cada vez más y que repercuten en el encarecimiento de la vivienda, lo que al final tiene que pagar el comprador final como explicó Samuel Vázquez, economista principal de BBVA Research.
La caída del 1.1% en el primer semestre del año en la construcción; la reducción del 8% en colocación de créditos y el excesivo déficit y falta de edificación de vivienda de todos los segmentos en el país, son datos duros que obligan a una coordinación entre los sectores público y privado para encontrar la medicina.
Esta coordinación se dice fácil. No lo es. A la fecha no se ha dado. Lo que observamos es imposición del gobierno federal o de los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal), pero lo que debe haber es un diálogo donde hablen el mismo idioma. Lo que no están haciendo.
Hoy el panorama de la vivienda lo domina la exposición del Programa del Bienestar; pero éste no es la panacea y los industriales de la vivienda, las 40 y más ramas que participan y se benefician de la industria, todos reclaman un programa de incentivos como por ejemplo la reducción de la tramitología (de tiempos y costos), igual que lo tienen previsto para el programa del gobierno.
El mercado sacó la cabeza y muestra la enorme necesidad de vivienda social y económica, esto es, de menos de un millón doscientos mil pesos; pero esto no quiere decir que no se requiera vivienda media ni residencial ni turística.
¡Toda se necesita!
Pero claro fueron tantos años de ausencia de los productores de vivienda social que ahora ésta se convirtió en un verdadero problema el cual debe priorizarse, porque como advirtieron los analistas desde hace unos años: éste puede convertirse no sólo en un problema económico sino en un problema de conflicto social que nadie y ¡mucho menos ningún gobierno quiere enfrentar!
Por cierto
La semana pasada en el foro “Mi Vivienda Coparmex” se dieron cita no sólo directivos del crédito hipotecario y puente, sino también desarrolladores, los hacedores de la vivienda en México que junto con analistas dieron muestra del “hambre” que hay de producir vivienda, además de la enorme demanda que existe, pero que exhibieron la falta de condiciones que faciliten la construcción.
Un fenómeno interesante de la economía: hay oferta y hay demanda; pero la oferta es limitada porque no se tienen las construcciones idóneas ni suficiente terreno para trabajar; y hay demanda, pero limitada por el desempleo continúo, el miedo a perder el empleo, pero sobre todo, por los ingresos insuficientes que “desperfilan” a los interesados en obtener un crédito para comprar.
Les platicamos más adelante cómo avanza lo que se observa como un difícil panorama que se debe desatorar…
PREGUNTA
¿Tienes planes de obtener un crédito y comprar un depa, una casa este año?
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