La historia política del México contemporáneo se puede leer como una batalla constante entre el cambio verdadero y la simulación adaptativa del poder. Cuando la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de una Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, encabezada por Pablo Gómez Álvarez, activó la cuenta regresiva para construir un nuevo sistema electoral, con un diseño institucional definido por nuevas reglas del juego democrático.
El encargo no es menor. Se trata de sentar las bases del sistema electoral que regirá las elecciones intermedias de 2027 y, muy probablemente, la presidencial de 2030. Esta reforma no parte de cero. Continúa el camino que delineó el expresidente Andrés Manuel López Obrador con sus propuestas para transformar al INE, al Congreso y a los partidos. Pero esta vez, el desafío será hacerlo con legitimidad social, apertura al diálogo y resultados constitucionalmente sólidos.
La oposición no está dispuesta a perder ni un ápice del control residual que todavía conserva. El régimen de partidos, diseñado para administrar el pluralismo sin permitir la transformación, se atrinchera en el INE, en el TEPJF, en los OPLES y en las curules plurinominales que nunca ganan en las urnas, pero sí desde los pactos cupulares. Esa es la esencia del viejo sistema que se resiste a morir.
Frente a ello, la nueva comisión no puede limitarse a administrar los consensos del oficialismo. Debe construir un nuevo consenso democrático. Ahí radica la importancia de haber designado a Pablo Gómez, un hombre que ha estado en todas las trincheras: desde la lucha estudiantil del 68 hasta el Congreso, desde el PRD fundacional hasta Morena, desde la fiscalización financiera hasta la teoría del derecho constitucional. Si alguien sabe cómo funciona el sistema político mexicano, es él.
La reforma que se propone implica, entre otras cosas: desaparecer los órganos electorales estatales (Oples), reducir diputados y senadores, eliminar las candidaturas de mayoría relativa, sustituir la representación territorial por listas nacionales, elegir consejeros del INE y magistrados electorales por voto popular, y reducir el financiamiento público a los partidos.
Si el proceso se abre a la deliberación pública, a la academia, a las organizaciones sociales, a los institutos técnicos y al debate parlamentario, estaremos frente a una refundación de las reglas del juego político, con legitimidad democrática. Pero si la comisión se encierra en el oficialismo y actúa como extensión del Ejecutivo, la oposición tendrá materia para denunciar un intento de hegemonía institucional.
El dilema no es nuevo: ¿quién debe organizar las elecciones? ¿El pueblo o las élites? ¿Cómo garantizar representación sin caer en la sobrerrepresentación? ¿Cómo financiar partidos sin volverlos cotos familiares? El sistema actual es caro y desconectado de la ciudadanía. Pero su reforma no debe ser un salto al vacío. Necesita diseño institucional, rigor técnico y sensibilidad política.
Pablo Gómez se sacó la rifa del tigre. Si fracasa en construir consensos, será acusado de autoritario. Si cede ante los intereses del viejo régimen, será visto como traidor a la 4T. Y si logra una reforma que equilibre eficiencia, representación y legitimidad, pasará a la historia como el arquitecto del segundo piso democrático de México.
¿Quién integrará la comisión? ¿Cuál será su método? ¿A quién se consultará? ¿Qué se va a discutir y qué ya está decidido? La transparencia y la apertura no son ornamentos democráticos; son garantías de viabilidad política. Al final, el reto es que la 4T logre institucionalizar su legado sin caer en las prácticas que tanto criticó. Cambiar las reglas del juego para que nadie más las pueda manipular.
ENTRE GITANOS
ESCUELAS SIN CELULARES
El Congreso de la CDMX exhortó a la SEP y a la Autoridad Educativa Federal a realizar un diagnóstico sobre el uso de celulares en escuelas. No se trata de prohibir, sino de regular con información científica. Salud mental, bajo rendimiento y adicción digital son los síntomas; urge atender la raíz.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com