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Rifa con sabor amargo

Rifa con sabor amargo

Columnas viernes 11 de septiembre de 2020 - 00:52

Más que un secreto a voces es un grito al interior de la Lotería Nacional el motivo por el cual Luis Calvo renunció a la dirección de Juegos y Sorteos: el fracaso en la rifa del avión presidencial. Se dice que el actor intelectual de esta gran idea que dejó mal parado al presidente Andrés Manuel López Obrador fue Calvo, por lo que al no ser un plan exitoso decidieron, como en el tiempo de la colonia, “cortarle la cabeza” y ofrecérsela en charola al primer mandatario.
La estrategia que con tanto placer anunció el jefe del Ejecutivo federal en una de las mañaneras resultó tan mala, pero tan mala que no lograron vender ni el 70 por ciento de los boletos; es decir, de 6 millones que se editaron tan solo se adquirieron 3 millones 815 mil 200 “cachitos”.
Obviamente en este penoso asunto nada tuvo que ver el director general de la Lotería Nacional, Ernesto Prieto, quien confió plenamente en el talento intelectual de quien fuera su director de Juegos y Sorteos y permanece calladito en espera de que para la fecha límite, el 15 de septiembre, se dé el grito de que cumplieron la meta tal como lo hacen en los famosos Teletones.
Lo malo es que para no cancelar la rifa del no avión que nunca se entregaría a ningún ganador, sino 20 millones de pesos, el gobierno del presidente López Obrador ha caído en un acto ilegal, pues está impedido a utilizar recursos públicos para solventar una rifa propia.
¿Qué significa esto? Bueno, en pocas palabras el gobierno federal no puede gastar ningún recurso así sea dinero recuperado que no esté incluido en el presupuesto de egresos. ¿Ya le habrán dicho al inquilino de Palacio Nacional que gastarse 500 millones de pesos en “cachitos” de lotería puede acarrearle serios problemas jurídicos que serán aprovechados por sus opositores?
Los errores hay que admitirlos, desde un principio no fue una buena idea rifar un avión que no es nuestro porque se está pagando, mucho menos usarlo como “gancho” para que el pueblo gaste 500 pesos que en época de crisis económica como la actual les resulta un sacrificio.
Pero como el “hubiera” no existe lo hecho, hecho está; sin embargo, surge de todo esto otra pregunta: ¿Para qué triangular los recursos, la Lotería Nacional ya quedó mal parada?, ¿comprarle los “cachitos” que faltan para completar los 6 millones no le lavará la cara a la dependencia?
Esos 500 millones de pesos pertenecientes al pueblo no era mejor entregarlos directamente y billetes sonantes y constantes a los hospitales Covid que llevarles una hilera de papelitos con la imagen impresa del avión presidencial a ver si alguno corre con la suerte de ganarse 20 millones.
Esto de la rifa del avión José María Morelos y Pavón resultó un experimento amargo en tiempos de crisis económica y pandemia.

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/CR

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