Claudia Bolaños
En la conferencia mañanera se dio a conocer sobre la reducción en el número de medicamentos incluidos en el sistema público, como parte de una estrategia para priorizar tratamientos más eficaces, seguros y disponibles para la población.
El titular de la Secretaría de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, detalló que el catálogo pasó de 2 mil 753 a mil 929 claves, con el objetivo de optimizar la compra pública y fortalecer el abasto en las instituciones de salud.
La medida forma parte de los Protocolos Nacionales de Atención Médica, los cuales buscan homologar los tratamientos en todo el país y asegurar que los pacientes reciban opciones terapéuticas actualizadas y con mayor respaldo científico.
Para realizar esta depuración, se utilizó la clasificación de la Organización Mundial de la Salud, que divide los medicamentos en esenciales, complementarios y no esenciales. Con base en este análisis, se identificó que una parte de los tratamientos podía sustituirse por alternativas más modernas y eficaces.
El funcionario explicó que en atención primaria alrededor del 21 por ciento de los medicamentos puede reemplazarse por opciones más efectivas; en hospitales, el 41 por ciento puede actualizarse; y en el área pediátrica, los cambios son menores debido a que ya se cuenta con tratamientos adecuados.
Con esta reorganización, el Gobierno federal busca reducir riesgos de desabasto, mejorar la calidad de la atención médica y enfocar los recursos públicos en medicamentos con mayor evidencia clínica y mejores resultados para los pacientes.