Desde hace meses, a través de los medios de comunicación, nos hemos mantenido atentos a todo lo que tenga que ver con las elecciones intermedias del 2027. Ese ejercicio, por increíble que parezca, tiene tiempo que se juega con apogeo. En unos estados, más que en otros, la intensidad sube de tono y la guerra sucia, que se propaga con maquinaciones y mentiras, se vuelve un flujo constante que acrecienta con el paso de los días. De hecho, muchos, ante la urgencia o la necesidad de hacerlo, llevan a cabo cualquier cosa con tal de mitigar que otros perfiles se vayan afianzando en la carrera por las gubernaturas. Así se concibe toda esta oleada que ha permeado en la sociedad; sin embargo, una cosa es tratar de que la ciudadanía absorba esa narrativa, y otra es que la creamos como un hecho real. Al referirnos a eso, desde luego, hacemos énfasis en lo que está sucediendo en Querétaro.
Como sabemos, en la política no hay coincidencias. Se nota, por ejemplo, la estrategia sincronizada para atacar a Santiago Nieto. Sabe el PAN que la supremacía que tiene en ese enclave se le vendrá abajo. No hay marcha atrás: la última encuesta que publicó El Heraldo, con fecha de corte del mes de octubre, pone arriba a Morena como expresión. Hay, en efecto, dos mediciones que efectúa. La primera, de partido en porcentaje, refleja una medición que tiene cada fuerza. He ahí la diferencia que marca el partido guinda que, desde ahora, ha tomado la delantera como el favorito. Y la otra, que tiene que ver con un careo interno, desmenuza la ponderación en proporción numérica por aspirantes. Quienes se someten a esta calificación, unos solos y otros por coalición, tienen un valor proporcional a lo que la ciudadanía piensa y siente.
El PAN, lo dijo su dirigente, no sellará alianzas con el PRI; tampoco tendrá amarres con otros partidos, al menos eso es lo que aludieron en la simulación de un relanzamiento que, de verdad, no cautivó ni a sus propios militantes. Por eso las cosas son muy sencillas: Acción Nacional, debido a sus decisiones, competirá solo. Debemos considerar que eso, aunque sea poco lo que le sume el PRI, le resta capacidad para poder sostenerse en el terreno de la competitividad. Lo que sucede es que, en casos como ese, hay alianzas que restan y, por lo tanto, no provocan un impulso. En el caso de otras expresiones, como la de Morena, ha quedado claro que, por la afinidad, existe un enorme lazo que une a las estructuras. Es, en definitiva, una garantía para mover las piezas del ajedrez.
El ejemplo más claro de ello es Santiago Nieto. A él, la encuesta de El Heraldo, lo evaluó con Morena, PT y PVEM por separado, pero bajo una misma estructura; es decir, si sumamos a los tres, para lo que se avecina, eso le da mayor margen de maniobra para ganar las elecciones a gobernador. Aunque ellos no lo admitan, eso le aterra al PAN. Por eso andan desatados en la guerra sucia en contra del director del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. Tan solo en estos días, fieles a su estilo, echaron mano de maquinaciones para inventar costos y precios de artículos de uso personal que, para quienes tenían la duda, el mismo Nieto Castillo aclaró los precios. Por eso Acción Nacional, ateniéndose a la maquinación, ha lanzado una andanada que trata de descarrilar el paso contundente de Santiago en la carrera por la gubernatura.
Por eso la guerra sucia, desde los tiempos cambiantes del proceso de transformación, no es un mecanismo eficiente. Las mismas redes sociales, que desnudan a diario la infamia, ponen al descubierto el grado de cinismo con el que actúan. Tengo la impresión, al menos por lo que ha venido sucediendo, que la guerra sucia contra Santiago Nieto, así parece, viene del gobierno que encabeza Mauricio Kuri. Él mismo, que ha perdido presencia y fuerza en la entidad que gobierna, no tiene el control del futuro inmediato. Todo está en manos del pueblo que tomará la decisión de cambiar el rumbo. La lógica, a propósito de ello, apunta a que habrá alternancia que se anticipa así suceda. Por eso se han agitado las aguas. Hay una correlación de fuerzas a favor de la izquierda. Es una situación inexorable que, ni más ni menos, percibimos en todo el país por el abrumador respaldo que tiene Claudia Sheinbaum.
La ciudadanía, con afecto y amor, se rinde ante la imagen de Claudia Sheinbaum. Por eso el proyecto de la cuarta transformación, duradero y humanista, seguirá expandiendo su estructura social. La meta de la dirigencia es ganar Querétaro y Chihuahua. Ambas, desde este momento, tienen condiciones para cambiar la brújula. Así que, por increíble que parezca, la guerra sucia le favorece a Santiago Nieto, que luce imparable en las encuestas. Por eso meten la mano aquellos que, por la frustración, ven con claridad cómo se les van de las manos sus principales bastiones. Será el fin de la era del PAN, que pinta para acabar como el PRI, pero sobre todo como el PRD.
Y sí, decimos que Santiago Nieto será gobernador, pues al interior del seno de Morena, sin competencia, alcanzó la cima de las preferencias con un margen abismal. Empieza a acariciar el despacho ahora que el PAN, de norte a sur, sufre una crisis profunda que los ha puesto en jaque.