México es un país con historia, identidad, creatividad y talento. Nuestro pueblo ha demostrado a lo largo del tiempo que tiene la capacidad de producir, innovar y competir a nivel internacional. Sin embargo, durante muchos años, lo hecho en México no siempre tuvo el reconocimiento que merece. Hoy, gracias a una visión estratégica encabezada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, el país da un paso importante con el relanzamiento del Sello Hecho en México, una política pública que representa mucho más que una etiqueta: es una afirmación de orgullo nacional y una oportunidad de transformación económica.
He caminado con Marcelo Ebrard en muchos momentos clave, pero uno que siempre recordaré fue nuestro recorrido juntos por Tepito, donde escuchamos a comerciantes orgullosos de lo que hacen. Desde ese momento reafirmamos que lo hecho en México no solo tiene calidad, sino también historia, identidad y dignidad.
Este sello busca colocar en el centro a nuestras micro, pequeñas y medianas empresas, que representan el 99% de las unidades económicas del país. Les brinda una herramienta para posicionarse mejor en el mercado nacional e internacional, y al mismo tiempo fortalece una cadena de valor que comienza en el campo, pasa por nuestras fábricas, talleres y centros de innovación, y llega a los hogares de millones de personas.
Reconocer lo que es "Hecho en México" también significa mirar hacia nuestras comunidades, hacia nuestras tradiciones, hacia el esfuerzo cotidiano de quienes emprenden con creatividad y valentía. El sello es un respaldo institucional que nos recuerda que no tenemos que voltear al extranjero para encontrar calidad. La calidad está aquí, en nuestras manos, en nuestra gente.
Además, este proyecto forma parte de una política más amplia que impulsa la reindustrialización inteligente de México, el fortalecimiento del mercado interno y la integración de nuestras regiones con visión de futuro. En un contexto internacional marcado por la relocalización de cadenas productivas, México tiene la oportunidad de posicionarse como un actor estratégico. Pero para lograrlo, debemos apoyar y visibilizar lo nuestro.
Como diputada federal, creo firmemente que el desarrollo económico debe tener rostro humano. Por eso, respaldo con entusiasmo esta iniciativa. No es un simple relanzamiento de imagen; es una política pública con sentido de nación, con impacto real en miles de productores, artesanos, diseñadores, ingenieros y emprendedores mexicanos.
Caminar junto a Marcelo Ebrard ha significado acompañar una visión clara de país, en la que el desarrollo económico se construye desde abajo, con justicia social, sustentabilidad y sentido nacional. Su compromiso con generar políticas públicas de alto impacto se traduce en acciones concretas, como el “Sello Hecho en México”, que impulsa no solo nuestra economía, sino también el orgullo por lo que somos y producimos.
A lo largo de los años, he sido testigo de su liderazgo coherente, progresista e incluyente. Marcelo Ebrard no improvisa: planea, escucha y actúa pensando siempre en el bienestar colectivo. El relanzamiento del “Sello Hecho en México” refleja esa manera de gobernar. No es una simple etiqueta, sino una herramienta estratégica que reconoce y fortalece a quienes hacen patria todos los días desde sus talleres, comercios y centros de innovación
Invito a todas y todos a que, desde su trinchera, impulsen lo nuestro. Que elijan productos con el sello, que apoyen a los productores locales, que reconozcan el valor de lo hecho en nuestras comunidades. Porque consumir lo nuestro no es un acto menor: es una forma de defender nuestra economía, nuestra cultura y nuestro futuro.
Hoy México da un paso más para reconocerse a sí mismo como potencia creativa, laboral y productiva. Y lo hace de la mano de una visión clara, encabezada por Marcelo Ebrard, con quien seguiremos construyendo un México fuerte, orgulloso y con futuro.
Porque lo hecho en México está bien hecho. Y ahora, más que nunca, es tiempo de que el mundo lo sepa.
María Rosete