Aunque la presidenta constitucional continúe consolidando la política que estableció Andrés Manuel López Obrador, realizó modificaciones en temas relevantes, por ejemplo, el de la seguridad. Para eso, indudablemente, elaboró una lista de prioridades que hasta ahora han producido resultados muy eficaces. En efecto, la gobernabilidad se ha vuelto más estable gracias a la llegada de Omar García Harfuch. Para que eso ocurra, por supuesto, es necesario llegar a un acuerdo sobre la coordinación con los diferentes niveles de gobierno. Al fin y al cabo, ese trabajo es una responsabilidad conjunta que surge del clamor de la sociedad. El simple hecho de estar presentes en los puntos de mayor vulnerabilidad y atender el llamado habla de que se están fortaleciendo los mecanismos, básicamente los innovadores y tecnológicos, que han cerrado esa brecha que existía.
Sin duda, la experiencia de Claudia en la Ciudad de México contribuyó significativamente a reducir los delitos de gran impacto en todo el país. Ese papel fundamental, que se considera un desarrollo integral para restaurar el tejido social, es lo que ha ido limitando el impacto y, a la vez, reduciendo las actividades al margen de la ley. Por lo tanto, esto es la evidencia más clara de que se están empleando recursos para mejorar el rendimiento. En vista de la situación, hemos notado que las ferias del bienestar y las mesas de trabajo han aumentado. Con altos niveles de asistencia, en efecto, estos marcos, con ese ciclo constante, se han movido a lo largo y ancho del país.
Antes de entrar en más detalles de eso, en definitiva, debemos resaltar que la dupla de Claudia y Harfuch ha alcanzado niveles al frenar el porcentaje de los homicidios dolosos. De hecho, se ha disminuido un 54 %; es decir, pasó de 91.7 a 50.8. Parte de todo ese resultado, como se ha percibido, es gracias a los buenos oficios de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
Fue hace un par de días, desde la mañanera, que conocimos a detalle cada uno de los pormenores que nos llevan a concluir que el proceso de pacificación está rindiendo frutos. Eso, en principio, se debe a las mesas de trabajo y al seguimiento continuo que las autoridades estatales le han dado a cada uno de sus territorios. De hecho, lo mejor que puede ofrecer un gobierno, a través de todos sus niveles, es una atención integral. Por esa sencilla razón es que existe tanta identidad y afinidad con el proyecto de transformación. Ponemos en ejemplo la seguridad y el telón de fondo que ha tenido un papel preponderante. Me refiero a la puesta en marcha de las Mesas de Paz. Entre muchos aspectos de relevancia, que van inherentes para favorecer el clima, está articular las propuestas que nacen de la propia participación ciudadana. De ahí que se hayan formalizado 298 mesas de paz y más de 24 mil acuerdos. Con estos datos y registros, todos los acontecimientos no pasan desapercibidos, sobre todo cuando hay entidades que sobresalen de las demás por su perseverancia.
Entidades como Puebla, Morelos, San Luis Potosí, Chiapas, Michoacán, Guerrero, Estado de México, Veracruz, Zacatecas y Nayarit son donde más se han concretado las mesas de construcción de paz y, por ende, los enclaves donde más han bajado los índices de inseguridad. En ese orden, podemos citar el trabajo arduo y comprometido de Alejandro Armenta, Margarita González Saravia, Ricardo Gallardo, Eduardo Ramírez Aguilar, Alfredo Ramírez Bedolla, Evelyn Salgado y Delfina Gómez. Todos ellos, inclusive, tienen una peculiaridad en especial: son gobernados por el proyecto de transformación. Son, sin ir más lejos, entornos seguros, básicamente porque cumplen al pie de la letra con las tareas que promueven esa atmósfera de confianza y armonización. Si miramos de cerca, obviamente, vemos que todo ese proceso integral ha permitido superar obstáculos. Se atiende de manera personalizada a la población, aunque han acercado el trámite de servicios burocráticos. Eso ha resuelto optimizar las distancias y aprovechar al máximo los tiempos.
No debe extrañarnos todos los cambios positivos que se han dado. Sin duda, uno de los grandes aciertos de Claudia, de un cúmulo que tiene a su favor, es abrir el compás a la participación ciudadana. Su trato humanista y el tacto para tratar los asuntos de la población hablan de la sensibilidad. Y ahora que se producen constantemente esas mesas de trabajo, hay muchos elementos que podemos destacar, como el propio desarrollo por medio de programas sociales, lo mismo que la apuesta al deporte y la ciencia. Todo eso habla de que hay una estructura institucional que opera a través de las secretarías de Estado. Somos conscientes de eso, básicamente de los avances en materia de seguridad ahora que se asumen con compromiso las mesas para la construcción de la paz.
Qué mejor que la divulgación se promocione desde las arengas de la propia mañanera en voz de Rosa Icela Rodríguez y la mismísima presidenta constitucional, Sheinbaum Pardo. Eso, en particular, habla del potencial de las mujeres en puestos de primer nivel. Justo ahora, que es tiempo de mujeres, como dijo la mandataria, sale a relucir el liderazgo de Claudia en medio de los enormes desafíos y retos que siempre enfrenta una nación democrática.