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Columnas
La segunda era de la administración Trump empezó como se esperaba, a tambor batiente contra México, y no es para menos.
Declarar como grupos terroristas a los cárteles terroristas de este país es lo menos que podría hacer, así les duela y los quieran seguir protegiendo desde Palacio Nacional, es increíble y de no ser por la falta de pruebas, podría pensarse que los mueve algo más que el absurdo nacionalismo.
¡Es gravísimo¡, gritan desaforados los voceros oficios y aún desde el más alto púlpito mañanero de la nación.
¿Y no es gravísimo lo que han hecho durante décadas? ¿No es gravísima la masacre nacional?, ¿No es gravísimo haberlos abrazado por 6 años y solo acusarlos con sus mamases y sus abuelitas para que se portarán bien?
Pero que no nos engañen, en el fondo a Trump le interesa más otra cosa, tratará de reducir a los violentos y terroristas (ahora sí con todas sus letras), cárteles mexicanos, pero sabe que no acabará con ellos ni con su funesto negocio.
"Es la economía...", dicen que dijo un expresidente estadounidense, y sí, es la economía la que mueve todo.
En 2019 Trump renegoció el TLCAN, y le fue bien pero le fue mucho mejor a México, eso no se lo esperaba pero ya no le dio tiempo de corregir. Sin embargo ahora tiene una segunda oportunidad y no la va a desaprovechar.
El periódico Wall Street Journal ya adelantó, porque le adelantaron, que Trump pretende renegociar el ahora llamado T-MEC antes de 2026, el propio Trump dijo inmediatamente que no, que quiere decir exactamente lo contrario, quiere decir que sí, ese es su gran objetivo.
Una vez te orientadas las cadenas productivas y logísticas, Trump pretende llevar a Estados Unidos los negocios que desde su punto de vista le ayudarán a recuperar la tracción de la economía de su país, concretamente la industria automotriz, el sector energético y las inversiones provenientes por el neseshoring, no le interesa México y eso es un mala noticia para nosotros, ya de por sí.
Trump pretende reactivar la zona sur de Estados Unidos, o mejorar su desempeño, sabe que necesita mano de obra y por eso es que las amenazas de deportación serán selectivas a la hora de concretarse, no así la embestida contra México para deteriorar su maltrecho prestigio ya deteriorado por sus propios gobernantes, al ubicarlo como país protector de grupos terroristas.
El T-MEC le permitirá dejar su legado de prosperidad, que es al que aspira, despedirse en enero de 2029 diciendo que ha sido el mejor presidente de la historia de su país (les suena conocido), populista la fin.
Claro, también en lo político tratará de dejar a su Sheinbaum en la Casa Blanca, pero eso ya es otra historia.
Por lo pronto, que no quede la menor duda, el T-MEC se renegociará antes de 2026, incluso aunque no sea de manera formal, Trump irá imponiendo condiciones y los discursos baratos mañaneros aludiendo al "orgullo nacional" de poco servirán.
En su primera etapa dijo que le sorprendió la forma tan rápida y fácil en la que había doblado al gobierno mexicano, que cedió a todas sus exigencias, este gobierno también lo hará, que no quepa duda, ya empezaron aludiendo a su "humanismo" para no dejar morir de frío a quienes fueron rechazados y quedaron varados en el país la cancelar la aplicación CBP One las citas programadas, y es solo el principio.
La esperanza es que la economía del país se pueda adaptar a las condiciones del inquilino de la Casa Blanca, por ahora parece que no es así, estamos más concentrados en decir que México nunca se subirdinará y que los narcos también son pueblo, ojalá no llevemos en el pecado la penitencia.