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Columnas
Mientras se aprobó de manera exprés y sin cambiarle una coma a la reforma constitucional que descabezará al Poder Judicial de la Federación; Culiacán y decenas de comunidades tienen dos semanas de vivir en estado de sitio por las pugnas criminales de las últimas semanas. Pero, ¿cómo se ha transformado la vida de las personas allá en los últimos días y cómo se podría transformar la de todos nostros? Veamos.
Las madres y padres de familias culiacanenses son responsables, no la autoridad local, de decidir regresar o no clases. Más de un millón de personas tienen que elegir si continuar resguardados en sus casas o buscar hacer una vida “normal”. El “Culiacanazo” de hace años se ha convertido en una guerra urbana intermitente, en la que decenas de vehículosintercambian disparos sin rubor, se secuestra a personas en plena luz del día para después aparecer asesinados, previa tortura. El aeropuerto internacional local abre y cierra sus puertas de acuerdo a los conflictos del día. Las guerrras son crueles, pero las civiles, entre parientes y antiguos aliados, son peores.
Apenas el último sábado, en un enfrentamiento en la zona de “Tres Ríos”, un padre de familia, trabajador del Ayuntamiento y dueño de un puesto de comida móvil, murió en el fuego cruzado de un operativo fallido para aprender a un presunto líder criminal. Las autoridades querían hacerlo pasar por gatillero, pero la presión social sacó a la luz la verdad. Las salidas para comprar víveres son las mínimas indispensables y existe la consigna de resguardarse en sus casas después de las cinco de la tarde. En tanto, el gobierno local minimizó los hechos.
En 2021 hubo una denuncia de los partidos de oposición en Sinaloa porque sus representantes y operadores políticos fueron secuestrados masivamente antes y durante la jornada electoral. Es un rumor creciente que las fronteras de coexistencia y divisorias entre autoridades locales y grupos delictivos se diluyeron. No perdamos de vista que fue en Sinaloa y Chiapas los estados en donde hubo casillas “zapato”: es decir, todos los votos posibles para una sola candidatura.
Ahora que Sinaloa está en medio de una intermitente guerra urbana, la Cámara de Diputados aprobó en fast track, sin cambiar otra vez una coma, la iniciativa presidencial que transfiere constitucionalmente la Guardia Nacional al Ejército; de donde nunca ha salido.
Pero esto, ¿qué tiene que ver con Sinaloa? Que si estás en el lugar y momento equivocado, que puede ser cualquier lugar y hora, y terminas en un fuego cruzado entre criminales vs criminales o vs fuerzas militares; será imposible que como ciudadano común puedas defenderte de abusos de uno u otro bando. Primero, porque tendrás jueces por consigna (cuidar los intereses del gobierno o de los delincuentes, fruto la Reforma Judicial) y segundo, porque la milicia tiene sus propias leyes y jueces.
Nos estamos convirtiendo en una sociedad en vilo.