Brandon Moreno no sólo abrió una puerta: la derribó a patadas. El tijuanense pasó a la historia como el primer campeón mundial mexicano en la UFC, un logro que cambió para siempre la percepción de las Artes Marciales Mixtas en nuestro país. ‘The Assassin Baby’ conquistó en dos ocasiones el cinturón de peso mosca y, más allá de los títulos, se convirtió en un referente, en la prueba viviente de que desde México también se puede llegar a la cima del deporte más competitivo del planeta.
Hoy, Moreno vuelve a colocarse en el centro de la conversación. El próximo 28 de febrero encabezará una función de la UFC en la Arena Ciudad de México, en la Alcaldía Azcapotzalco, cuando la empresa más importante de las MMA regrese a territorio nacional. Aunque el resto de la cartelera todavía no ha sido revelado, todo apunta a que habrá presencia mexicana, una constante desde que Brandon abrió camino y puso el foco internacional sobre los peleadores nacionales.
El anuncio llega, sin embargo, en un momento complejo de su carrera. La semana pasada, Moreno cayó ante el japonés Tatsuro Taira en UFC 323, una derrota que dejó su récord profesional en 23 victorias, 9 derrotas y 2 empates, con cinco triunfos por nocaut. Más allá del resultado, el golpe fue significativo: Brandon estaba clasificado como el número dos del ranking mosca y, tras el tropiezo, descendió hasta el cuarto sitio. Las posibilidades de volver a disputar el campeonato, al menos en el corto plazo, parecen haberse alejado.
Pero si algo ha caracterizado a Brandon Moreno a lo largo de su trayectoria es su capacidad de resiliencia. No es la primera vez que se encuentra contra la corriente, ni será la última. De hecho, gran parte de su narrativa como peleador está construida a partir de caídas que terminaron por fortalecerlo. Su regreso a la Arena Ciudad de México no es casualidad: es una oportunidad para reencontrarse con su gente y, al mismo tiempo, para relanzar su carrera en la división mosca.
El 2026 será un año marcado en el calendario deportivo por la Copa Mundial de Futbol, pero en los deportes de contacto también tendrá un punto de atención especial. Moreno encabezará la cartelera del 28 de febrero enfrentando al kazajo Asu Almabayev, un rival peligroso y poco mediático, con una marca de 23 victorias y apenas 3 derrotas. Almabayev está clasificado como el número siete de la división mosca, una posición que lo convierte en una amenaza real y en un examen serio para el mexicano.
La relación de Brandon con la Arena Ciudad de México ha sido intensa y contrastante. El pasado 29 de marzo, en ese mismo recinto, venció en cinco rounds al australiano Steve Erceg, mostrando inteligencia, corazón y experiencia. Sin embargo, también sabe lo que es perder ahí: en 2024 cayó ante Brandon Royval, en una pelea que dejó sensaciones encontradas y que confirmó lo cerrada que es la élite de la división.
Hoy, el panorama es claro. El cinturón de peso mosca pertenece a Joshua Van, y el camino para volver a tocar la puerta del título pasa, necesariamente, por ganar en casa. Moreno no puede permitirse un nuevo tropiezo si quiere mantenerse en la conversación de los grandes. La pelea ante Almabayev no sólo es un combate más: es una declaración de intenciones.
Brandon Moreno ya hizo historia. Ahora busca escribir un nuevo capítulo. Frente a su público, en la Arena Ciudad de México, ‘The Assassin Baby’ tiene la misión de demostrar que aún tiene combustible para seguir peleando entre los mejores del mundo. Porque si algo ha enseñado su carrera, es que nunca conviene darlo por vencido.