Seguramente en los últimos días habrá leído o escuchado alguna información sobre las manifestaciones campesinas en diferentes entidades del país o, incluso, se topó con algún bloqueo.
Pues el campo mexicano convulsiona, después de un sexenio de relativa tranquilidad. Factores externos, que van desde aspectos geopolíticos y arancelarios, hasta un clima favorable que propicia una mayor producción mundial de granos golpean a las actividades primarias de todo el planeta.
Sin embargo, el escenario se ha visto agravado por una deficiente política hacia el agro, y que va desde funcionarios que desconocen el sector (o los de siempre) hasta la ausencia de políticas públicas, programas y, sobre todo, recursos para blindar a los productores mexicanos.
Así, desde campesinos hasta ganaderos, todos han salido de sus parcelas, corrales y unidades de producción para hacerse escuchar y manifestar su inconformidad por la brecha, aún larga, entre el precio que se paga al productor y el que se cobra al consumidor, que a ellos afecta directamente.
Si bien no son todos, cada día se van sumando sectores y cadenas y va creciendo un movimiento del cual ya tomaron nota las autoridades estatales y federales, pues es una realidad que está sucediendo y estamos viviendo los propios ciudadanos, a través de paros carreteros ymanifestaciones que cada vez suben más de tono.
Uno de los momentos climáticos será el próximo 24 de noviembre, con un paro nacional por parte de productores y transportistas, donde cerrarán carreteras y tomarán aduanas, para hacerse escuchar, pues hasta el momento no han recibido una respuesta contundente o firme a sus demandas.
Pero para todo problema, hay solución, como lo he venido comentando en diferentes escenarios donde han solicitado mi participación, algunos de ellos con columnas y medios especializados, instituciones educativas y en la propia Cámara de Diputados.
Es necesaria ya una nueva política para el campo, basado en una estrategia integral que, como su nombre lo dice, considere a todos los sectores productivos, y la cual deberá surgir desde la base, con la participación decampesinos, ejidatarios, productores, agroindustria, cadenas, legisladores y autoridades estatales y federales.
Es importante abrirse a nuevas estrategias que beneficien directamente a los campesinos, es la ‘Ley de Desarrollo Sustentable de la Cafeticultura’, la cual surgió del sector productivo y se discutió en el Senado y Congreso, pero aún no se ha promulgado.
Lamentablemente esta ley actualmente está detenida, afectando con ello a las unidades de producción y beneficiando a grandes corporaciones internacionales; esto es uno de los ejemplos.
Es el momento para que el gobierno federal, los gobiernos de los estados y los legisladores trabajen en un cambio integral de las políticas que orientan a un sector que todos los días nos da de comer.
Luis P. Cuanalo
Empresario y Especialista en sector agropecuario nacional e internacional
Presidente del Colegio de Ingeniero Agroindustriales de México, A.C. (CIAGROIN)
Miembro de la CANACINTRA Sector Agroindustrial