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Venta clandestina de restos humanos en CDMX

Venta clandestina de restos humanos en CDMX

Columnas miércoles 02 de febrero de 2022 -

Ex diputada federal; asesora de la AC Impulsa e Investigadora del STUNAM

Desde finales de octubre de 2021, días antes de la celebración de Día de Muertos, innumerables reportes periodísticos dieron cuenta de la condición de insalubridad y riesgo en que operan los panteones de la Ciudad de México.

Hago referencia a esa información, por la justa indignación que ha provocado a nivel nacional el caso de Tadeo, el bebé que fue desenterrado en el panteón de San Nicolás Tolentino y encontrado días después en un bote de basura en el Cereso de San Miguel, Puebla, que revela palmariamente la descomposición social y la miseria humana que subsiste en los panteones y centros de readaptación social.

Amigos y familiares que han perdido un ser querido durante la Pandemia por Covid 19, han constatado que las alcaldías —las cuales enfrentan severos problemas presupuestales debido a la publicitada política de austeridad marcada por la llamada 4T—, mantienen en el abandono, sin agua, sin seguridad y falta de mantenimiento, a los más de 100 cementerios públicos de la capital.

Con rabia y justa razón, mencionan que en la mayoría de los panteones no existe vigilancia; a simple vista se percibe el robo de criptas, vandalismo en lápidas y féretros desparramados por el suelo, lo cual es una prueba evidente de que en los cementerios se cometen graves delitos, entre ellos el de profanación de tumbas, robos, asesinatos y otros ilícitos de carácter sexual.

En los cementerios mexicanos —principalmente los de carácter público—, familiares o visitantes ocasionales difícilmente pueden encontrar un momento de tranquilidad como ocurre, por ejemplo, en La Almudena, el cementerio más grande de Europa occidental, un lugar que fue diseñado para recordar con gratitud y benevolencia la memoria de los fallecidos y mitigar el dolor de una perdida familiar.

El caso del pequeño Tadeo sólo vino a develar una punta del iceberg, de lo que representa la brutal exhumación ilegal de cadáveres y la venta clandestina de restos humanos, que son de los principales delitos que más se cometen en nuestro país. La organización civil Causa en Común reveló que en el primer semestre de 2020 se cometieron 469 profanaciones.

Es evidente que el mercado negro de restos humanos siempre ha existido. Y este problema ha quedado de manifiesto en diversas entrevistas publicadas en los medios de comunicación. Santeros y brujos hablan de los costos que tienen los restos óseos. Por ejemplo, mencionan que falanges de una mano pueden costar 50 pesos cada uno; un cráneo o un fémur mil 500 pesos, en tanto un esqueleto completo puede alcanzar los 7 mil pesos. Una bolsa de medio kilo de tierra de panteón puede costar 200 pesos.

Es por ello, que organizaciones civiles reclaman castigos ejemplares para los profanadores de tumbas y los legisladores preparan reformas para detener este tipo de atrocidades cometidas con los restos humanos, que en la mayoría de las veces son utilizados en rituales macabros.

Legisladores del PAN presentaron una iniciativa de reformas al Código Penal local para castigar de 3 a 6 años de cárcel a quien oculte, sepulte o destruya un cadáver, así como restos o feto humano. También se propone penas de 1 a 7 años de prisión a quien viole un túmulo, sepulcro, sepultura o féretro, así como quien profane un cadáver o restos humanos con actos de vilipendio, mutilación, brutalidad, comercio o rituales.

Días después de que el robo de cadáveres fue noticia de primera plana en los diarios de circulación nacional, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, declaró que trabajan con las 16 alcaldías, la Fiscalía General de Justicia (FGJ) y el Tribunal Superior de Justicia, en un borrador para establecer nuevas normas de seguridad en panteones, a fin de evitar la venta de cuerpos en el mercado negro.

Clara Brugada Molina, alcaldesa de Iztapalapa, decidió separar de su cargo al administrador del Panteón de San Nicolás Tolentino y a todo el personal que han rendido o rendirán su declaración ante el Ministerio Público para deslindar responsabilidades sobre la exhumación del cadáver de Tadeo.

Sin embargo, resulta extraño que la Fiscalía de Justicia local —que consideró la exhumación de Tadeo, como un caso atípico—, no tiene denuncias acerca de la venta de cadáveres en panteones, lo que revela la impunidad con la que operan las personas inmiscuidas en el negocio de la muerte.
Reitero que no basta con reforzar la seguridad en los panteones con la instalación de cámaras de vigilancia, sensores de movimientos, alarmas y drones. Es indispensable controlar el ingreso de visitantes, mantener guardias de seguridad las 24 horas del día, asegurar las bardas perimetrales, y de ser necesario, aumentar las cuotas de mantenimiento de derechos y abatir la corrupción de sus administradores, quienes además se dedican a la reventa de ataúdes y a cobrar por los accesos.


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