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Veracruz al olvido

Veracruz al olvido

Columnas viernes 11 de septiembre de 2020 - 00:48

Antes y después de la Cuarta Transformación, en Veracruz, la cosa sigue igual. Ese estado que parece estar varado en el tiempo, sin avance ni respuestas. No importa quién esté en el poder o quién ocupe el puesto más alto de la fiscalía del estado. La impunidad reina y para el periodismo, hay zonas que son prácticamente imposibles de cubrir. Asesinaron a Julio Valdivia y la rabia crece de nuevo. Julio hacía su trabajo, ese que cientos de periodistas preferían no hacer, porque la zona era demasiado “caliente” y peligrosa.
Hace un par de años, empecé un proyecto largo sobre desaparecidos en Veracruz. Ir a la zona era motivo de preocupaciones para quien supiera que teníamos que ir por días al bello estado jarocho. Cada ida y venida era lo mismo en mi cabeza, ¿cómo puede ser que un estado tan bello esté tan olvidado y que la seguridad simplemente esté fuera de control?
Grandes amigos que respeto y admiro trabajan allá. Cada día es un reto para ellos. Aprenden a vivir entre la esperanza de que algún día esto cambie y los cientos de posibilidades que atormentan la mente.
Trabajar allá como foráneo es complicado. Vives el miedo en cada esquina. Cada asignación debe ser rápida y concisa. Y nosotros realmente cargamos poco riesgo. Los compañeros veracruzanos, en caso de un descuido nuestro, son los que cargan con el peso de la responsabilidad de calmar las aguas.
Pero nadie, ni foráneos ni locales, trabajan en Veracruz con la certidumbre de que todo estará bien, de que volverás sano y salvo, de que algún día los cientos de carpetas de investigación abiertas por agresiones a periodistas van a ser atendidas o investigadas.
Si el tiempo pasa, si llega una pandemia, si el foco está en situaciones o problemas donde mediáticamente se acapara la atención, eso no significa que el problema ha decrecido, pero parece que para las autoridades sí. Pareciera que si no escuchamos algo sobre Veracruz, la cosa mejoró.
Pero no es así, al contrario, cada vez que volteamos a otra cosa, vienen nuevos sucesos deleznables que nos recuerdan que la cosa no está bien en Veracruz. Que nos recuerdan que no por voltear para otro lado, la mágica solución a todo aparece frente a nuestras narices.
Julio no debió ser asesinado. Julio debería estar en su casa. Julio debería tomar su moto mañana para ir a cubrir otra historia para la nota roja. Julio no está aquí y eso no debería ser así.

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/CR

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