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Columnas
Dados los resultados electorales y sus posteriores ajustes que no revierten ninguna elección, los líderes nacionales del PAN y del PRI, debieran renunciar por dignidad, pero en lugar de asumir su responsabilidad, culpan a todos, incluso al presidente de una derrota que tienen bien ganada.
Marko, del PAN, en lugar de empezar a hacer maletas, y pensar en que tiene cuentas pendientes con la justicia, hay clareo de dinero pendiente, continúa con la cantaleta del fraude y que deben repetirse las elecciones, a pesar de no contar con pruebas suficientes. Alito, convoca a la Vigésima Cuarta Asamblea del tricolor, cuyos preparativos inducen y allanan la reelección, que representa su impunidad pero también su rechazo dentro y fuera del partido. El Maximato es privativo del PRI.
Además de todo lo que implica para un partido que perdió la gran mayoría de sus espacios, padece un líder acusado de corrupción con pruebas que inexplicablemente no cobran fuerza penal.
Una derrota electoral de esa magnitud debe ser motivo suficiente para dejar el mando del partido inmediatamente y que el suplente convoque a elecciones, mientras Alito es juzgado, por sus múltiples delitos. Estos personajes que se pasaron los últimos años en una posición muy cómoda, prácticamente sin trabajar y sólo denostaron al enemigo que veían pequeño y efímero, ahora los dejó en la mínima expresión, por voluntad popular.
El PRI, muy probablemente con la complicidad del PAN, preparó un escenario real para mostrar una ilusión de inseguridad, con muertes y personajes reales, para crear el clima generalizado de terror y ahuyentar a la gente de las urnas, en Puebla y en todo el país, para incriminar al gobierno de Morena, imposible que ese proyecto sea desconocido por Alito, sus delitos son propios de un líder decadente y un partido agonizante, cada vez más graves pero no impunes.
El operativo Barredora tenía la intención de sembrar terror con la desaparición de personas, ahora, tras el término de la veda electoral y las elecciones, el fiscal de Puebla, Gilberto Higuera Bernal, informó que la aspirante a una diputación plurinominal por el PRI, Tania N, está vinculada con la desaparición y asesinato de las siete personas aparecidas en el Periférico Ecológico de esta ciudad.
El fiscal informó que en el lugar donde fueron encontrados los rastros de sangre de los cuerpos desmembrados, hallaron mensajes que se referían a la estrategia del “Operativo Barredora”, iniciado en 2014, que incluía homicidios, secuestros, balaceras y ataques armados.
Es decir, la inseguridad era real, pero prefabricada con el objetivo de alejar a la población de las urnas, algunos les escucharon, no porque fueran a votar por el PRI sino porque sabían que el monopolio de la violencia la tenía, en ese momento, la oposición y los medios para difundirla de manera magnificada.