facebook comscore
Violencia policial ¿o policía violentada?

Violencia policial ¿o policía violentada?

Columnas lunes 14 de septiembre de 2020 - 00:51

Movilizaciones tras la desaparición de la policía federal, protestas por muerte de personas bajo custodia de corporaciones municipales y cuestionamientos a la actuación de la Guardia Nacional, son espejo de lo que pasa en Argentina con la policía bonaerense ante el recorte presupuestal; las violentas protestas contra la Policía Nacional de Colombia por un caso de abuso y, en Chile, cada que Carabineros interviene en territorio mapuche. Basta revisar fuentes abiertas de cada país para encontrar algún problema en la operación policial.
Culpar a la policía, con o sin razón, permite catarsis social y despresurización política. Un encumbrado periodista me compartió hace años: “cuando no hay tema relevante de qué hablar en la agenda nacional, queda el recurso de criticar a la policía”. Triste y cierto.
En México son conocidas las voces que exhiben las dolencias de nuestro aparato policial. Quienes hemos pertenecido a éste, sabemos la valía de esas críticas. También, que la complejidad del trabajo operativo difícilmente puede entenderse desde afuera, por bien intencionada que sea la causa que analiza y propone soluciones.
América Latina vive un peligroso proceso de descomposición. Con las tasas más altas de muertes violentas del mundo, resultado de disputas criminales principalmente, el terror se ha normalizado y penetrando en la cultura. Dejamos de solidarizarnos con el dolor humano, transfiriendo esos sentimientos a otras causas.
En este contexto, si bien es cierto que las violaciones a derechos humanos generan rechazo generalizado contra las instituciones, lo es también que las policías aportan mucho más a la estabilidad y la armonía social de lo que la percepción sobre su desempeño proyecta.
Encuesté a dos grupos de licenciatura y posgrado (ambos en Derecho) sobre las posibilidades de convertirse en policías. Un 15 por ciento dijo interesarse en investigación e inteligencia, mientras un raquítico uno por ciento dijo estar dispuesto a realizar tareas de patrullaje y prevención. El 84 por ciento rechazó la posibilidad. Cuando a los pocos interesados les pregunté si aceptarían un sueldo menor a los 15 mil pesos mensuales por realizar la función, todos desertaron.
Si estos 40 alumnos fueran una muestra representativa, el resultado sería que ningún mexicano con estudios de licenciatura y posgrado por una escuela privada estaría dispuesto a ser policía en las condiciones actuales. Es relevante porque, a la vez, el 95 por ciento manifestó estar enterados —e indignados—, por los casos de abuso policial.
Quienes criminalizan a la policía, sin distinguir logros de fracasos, rehúyen a buscar soluciones ejerciendo directamente la función. La policía, en México, es violentada desde la propia Constitución al negarle la estabilidad laboral. Su operación tiende a retomar un modelo gubernativo, enterrando un modelo profesionalizado.
La violencia policial no puede entenderse sin la violencia contra la propia policía, al ser discriminada desde la ley, la academia, la sociedad civil; el descobijo institucional y el análisis ligero.
Así que, antes de juzgar hechos de violencia policial, preguntémonos si no se trata de sucesos aislados de una policía, esa sí, violentada permanentemente.


Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
La famosa consulta / II Columnas
2020-09-25 - 00:52
¡Hasta encontrarlos! Columnas
2020-09-25 - 00:43
¿Cuál será el capital político de Anaya? Columnas
2020-09-25 - 00:40
Lealtades presidenciales Columnas
2020-09-25 - 00:38
COVID: volteamos a otro lado Columnas
2020-09-25 - 00:38
La justicia digital en la CDMX Columnas
2020-09-25 - 00:37
+ -