“El único modo de resolver los problemas es conociéndolos”: Giovanni Sartori
Cuando llegó el cambio de milenio, en el lejano diciembre de 1999, la atención se centró en el llamado “Apagón” o desconexión de internet que los expertos vaticinaban ocurriría de no actualizar nuestras computadoras de escritorio. Lejos estábamos de pensar que la verdadera revolución vendría con la era de los gadgets controlados a distancia, un par de décadas después.
Hoy es cosa común contar con cafeteras, lavadoras, refrigeradores, televisores, sistemas de seguridad, asistentes virtuales como Alexa, vehículos autónomos, robots de servicio y casi cualquier cosa imaginable controlada desde nuestro celular, a través de internet.
Pero, lo anterior no sería posible sin el avance de las conexiones inalámbricas, que ya van por su quinta fase o 5G.
Con respecto a sus antecesores, el 5G tiene mejor ancho de banda y latencia (tiempo transcurrido entre el envío y la recepción de una señal), lo cual permite prestar mejores servicios de conectividad. Dichas redes prometen velocidades de hasta 10Gbps (10 más que el actual ancho de banda) y mejor cobertura en zonas remotas.
El despliegue de esta tecnología hará más eficaz la conexión de millones de dispositivos, tanto caseros como industriales. De esa manera, se dará seguimiento a flotas de vehículos en movimiento, se realizará la monitorización de sistemas de aire acondicionado en hogares y oficinas, se ayudará en la producción de áreas agrícolas, se controlarán los sistemas de distribución de agua potable en las urbes, se auxiliará en el control del tráfico en las calles, se contará con sistemas de seguridad pública más efectivos, entre muchas otras cosas.
En el hogar, por ejemplo, el 5G nos permitirá una mayor automatización de todo nuestro entorno: cámaras y dispositivos de seguridad, la cocción de los alimentos en la estufa, la programación del microondas, el encendido de la televisión, la programación del sistema de riego del jardín y el control del sistema de calefacción, por citar algunos.
En las ciudades todo será “inteligente”, ya que se pondrán conectar los sensores de tráfico en tiempo real, lo que nos dará mayor precisión en los flujos de vehículos en movimiento; los contenedores de basura serán monitoreados para tener una recolección mejor programada; existirán dispositivos de seguridad en las calles, que monitorearán las actividades de los agentes de policía y sus patrullas, a fin de dirigirlos de forma inmediata a atender las llamadas de auxilio de la ciudadanía y más.
En la industria migraremos a fábricas inteligentes donde se podrá supervisar la producción, las cadenas de suministro, los horarios de empleados, prevenir accidentes y automatizar la mayoría de los procesos.
Todo será posible gracias a los comandos de voz, que, de manera autónoma y con sistemas de Inteligencia Artificial, aprenderán nuestros hábitos y harán nuestras actividades más fáciles y sencillas.
En conclusión, el uso de la tecnología 5G nos permitirá hacer mediciones de cualquier proceso en la casa, industria, escuela, ciudad y vehículo; y, al tener a nuestro alcance toda esta enorme cantidad de información, controlaremos miles de procesos de forma autónoma o manual remotamente. Lo que antes imaginábamos, ya lo tenemos.
Mientras tanto, esperaremos a ver qué más surge.
Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones por la UAM.
alejandro.delvalle@octopy.com