Según avanza la guerra en medio oriente, la popularidad del presidente Trump desciende y entre las muchas afectaciones, lo económico es probablemente la que más ha afectado a millones de ciudadanos.
Solamente hay que revisar y ver el mayor aumento mensual en los precios de la gasolina, en seis décadas, se acaba de registrar lo que ha provocado un importante repunte de la inflación de marzo pasado, generando grandes desafíos para quienes combaten la inflación en la Reserva Federal y elevando los obstáculos políticos para la Casa Blanca que ya eran considerables.
Los precios al consumidor subieron un 3,3% en marzo respecto de hace un año informó el Departamento del Trabajo, un pronunciado aumento frente al 2,4% de febrero y el mayor incremento interanual desde mayo de 2024. En términos mensuales los precios aumentaron un 0,9% en marzo respecto de febrero, el mayor incremento de este tipo en casi cuatro años.
La narrativa presidencial amenazante e incluso desafiante ordenada desde la Casa Blanca tiene inevitablemente efecto.
La frialdad de los números nos muestra la volatilidad en los precios de alimentos y energía, los precios subyacentes subieron un 2,6% en marzo respecto de hace un año frente al 2,5% de febrero. El mes pasado los precios subyacentes aumentaron un moderado 0,2%, lo que sugiere que el encarecimiento de la gasolina aún no se ha extendido a muchas otras categorías.
Los ciudadanos de a pie se preguntan ¿cuánto durará el shock de los precios del petróleo y la gasolina? y si derivará en un repunte inflacionario más amplio y duradero similar a lo que ocurrió en la primavera de 2022 después de que Rusia invadiera Ucrania.
El 9 por ciento de inflación anual que se registró el 2022 no se ve tan lejano y mucho menos imposible seguir la ruta del conflicto y las amenazas presidenciales.
Una mirada rápida nos permite ver que a las industrias que dependen del petróleo y la gasolina están gastando más, en particular las aerolíneas que han trasladado incrementos a los viajeros. Las tarifas subieron un 2,7 por ciento sólo el mes pasado y son un 14,9 por ciento más altas que hace un año. Muchos servicios de entrega como: UPS y FedEx han anunciado recargos por combustible que han elevado los costos de envío para empresas y hogares.
El mes pasado, los precios de los comestibles bajaron un 0,2 por ciento y son apenas un 1,9 por ciento más altos que hace un año pero los economistas creen que subirán en los próximos meses ya que el fuerte aumento del diésel encarece el transporte.
La mayor parte de los alimentos se envía de forma terrestre.
Podrá Trump salir victorioso, se ve difícil.
@ncar7