La derecha se suma a la ultraderecha española no por convicción sino para sobrevivir.
El PAN representa menos del 10 por ciento de la población, aproximadamente el 7 por ciento.
Los panistas desconocen el porcentaje de mexicanos que representan porque la única manera de medirlo son los votos y, al competir en alianza, se pierde dicho conteo. Las deserciones en el PAN y el PRI suceden diariamente.
Ante esta realidad, el PAN trata de recuperar fuerzas y lo único que logra es diluirse ante los mexicanos, primero fue su refundación, que consistió en el cambio de logo, luego en la aparente apertura de la población a candidaturas y ahora hacer frente común con un personaje de la ultraderecha, Isabel Díaz Ayuso, quien intenta romper la relación con el pueblo de España y su gobierno, encabezado por Pedro Sánchez.
Lo único que logró Ayuso fue mostrar su desprecio por los mexicanos, lo mismo demostró el PAN en su admiración fanática ante lo extranjero, único proyecto político propio.
El primer revés que recibió Díaz Ayuso en México, fue propinado porque quienes consideró no solo sus aliados sino sus condicionan les los jerarcas católicos, a través del cardenal Carlos Aguiar Retes, quien encabeza la Arquidiócesis Primada de México y le canceló la promoción de la obra musical ‘Malinche’, del artista ultraderechista Nacho Cano, actualmente en cartelera, llamada. “Malinche y Cortés”.
Mientras esto sucedía, en España fue maltratada por los medios y en el Congreso, donde fue calificada, de corrupta y homicida.
El historial de Ayuso, mueve al rechazo inmediato, pero la derecha mexicana no tiene a quién acercarse para mantenerse con vida y escogió lo peorcito de la política española, que al igual que sucede con ese partido en México, representa una minoría amorfa y sin apoyo popular.
Ayuso debió reducir su gira y el PAN, disminuir el tiempo de admiración y sumisión por los conquistadores contemporáneos monárquicos y colonizadores, para no quedar más en ridículo ante los mexicanos, a excepción de ciertas legisladoras que no han dejado de mostrar su ingenuidad al forzar una simpatía que lejos de otorgarle fuerza, sólo le imponen un desprestigio planetario.
Los panistas anunciaron que no asistirán a una cadena de hoteles del Grupo Xcaret, por haber cancelado un evento de Ayuso, como si ellos fueran millones y con eso fueran a perjudicar las finanzas de dicha empresa turística, en realidad, no llenan ni un microbús, motivo por el cual perderán su registro a nivel nacional.
El PAN tendrá sorpresas muy desagradables en las próximas elecciones, y esta vez no puede culpar a nadie de la debacle, cavaron su tumba el desconocimiento de la política, la historia y las matemáticas que le impidieron tener conciencia ante el número menguante de votos a su favor, en las urnas.