Han pasado años desde que se decidió instaurar, de manera abierta, una cultura de participación adelantada con el juego de las llamadas corcholatas. Aquella dinámica detonó un nivel de involucramiento inusual y un movimiento político que terminó contagiando a prácticamente todos los actores públicos. En ese momento, recuerdo bien, varios protagonistas optaron por lanzarse sin reservas a construir su propio trayecto y abrir nuevos espacios. Por eso, nadie podía ser descartado: algunos lograron posicionarse con tal fuerza que estuvieron cerca de disputar la candidatura presidencial. Al final, todos conocemos quién terminó siendo la figura con mayores posibilidades de llegar a Palacio Nacional.
Hoy, en un escenario que guarda similitudes con aquel periodo, la efervescencia electoral está en su punto más alto. Más allá de que se trate del proceso más grande de nuestra historia reciente, todo indica que también será uno de los más desgastantes por la intensidad con la que se está jugando. Quienes han decidido competir saben perfectamente el terreno lleno de riesgos al que se enfrentan: guerra sucia, ataques internos, maniobras calculadas y hasta infamias que buscan inclinar la balanza en la disputa por las gubernaturas. Nos guste o no, esta es la naturaleza de una contienda donde se renovarán diecisiete ejecutivos estatales y la Cámara de Diputados, pieza clave para cualquier proyecto de reformas constitucionales.
Quienes vivimos desde el inicio el juego de las corcholatas conocemos la intensidad con la que se movió aquel tablero. Sin embargo, lo que ocurre hoy supera ese precedente. La politización de prácticamente cualquier asunto —sobre todo desde la oposición— ha elevado la temperatura del debate público. Aun así, conviene recordar que, desde hace algunos años, el voto se ejerce con mayor conciencia. La ciudadanía ha roto inercias y muestra menos disposición a dejarse influir por presiones externas. Esa madurez será determinante en un proceso de la magnitud que se aproxima. Por ello, es indispensable observar cada movimiento que pueda incidir en el destino de quienes buscan un cargo de elección popular.
La anticipación con la que se ha jugado esta contienda permite afirmar que, en los hechos, la campaña ya está en marcha, aunque no sea tiempo oficial. Las renuncias recientes lo confirman. Ahí está el caso de Santiago Nieto, uno de los perfiles más visibles en Querétaro, quien presentó su separación del IMPI. Todo apunta —según diversas lecturas públicas— a que asumirá la responsabilidad de representar a la izquierda cuando se formalice su candidatura, algo que parece inminente.
Otro nombre que se suma a esta ola de definiciones es el de Tatiana Clouthier. Hace unas semanas anunció su renuncia para concentrarse en la contienda por Nuevo León. Su imagen, ampliamente reconocida dentro y fuera del movimiento, le permite construir una estructura sólida. A ello se suma el respaldo político que recibió desde la conferencia matutina. Su trayectoria la ha convertido en una figura relevante de la Cuarta Transformación y, según diversos análisis públicos, es una contendiente con posibilidades reales de competir con fuerza en un estado históricamente complejo y de alta visibilidad nacional.
Y como los tiempos se acortan, la cascada de renuncias continúa, lo mismo que los registros. Hace poco llamó la atención la visita a la Ciudad de México de Cruz Pérez. El alcalde de Ciudad Juárez con licencia dejó entrever su intención de integrarse a la contienda por la gubernatura de Chihuahua luego de oficializar su registro. Por eso el contexto político local —marcado por controversias recientes— ha generado un ambiente que, según analistas, podría modificar el equilibrio de fuerzas. Las encuestas difundidas en semanas recientes muestran un escenario dinámico que ha captado la atención de la prensa nacional, eso sí, a favor de Cruz.
Probablemente estemos ante uno de los momentos de mayor efervescencia en la historia electoral reciente. Todos los partidos buscan posicionarse y aprovechar cualquier resquicio para ganar margen de maniobra en una contienda que, en los hechos, ya está en marcha. Y mientras continúa el reacomodo provocado por las renuncias, se anticipan nuevos movimientos. La próxima semana, según se ha adelantado públicamente, la presidenta anunciará ajustes en el gabinete para cubrir los espacios que dejarán quienes han decidido entrar de lleno al juego por el poder.
Notas finales
La vocera de la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de Paz y Seguridad, Sara Olivia Parra Téllez, señaló que la presencia constante de las instituciones en el territorio sigue siendo uno de los pilares de la estrategia “Morelos por la Seguridad”. Subrayó que estas acciones de proximidad fortalecen la prevención, la atención directa a la ciudadanía y la capacidad de reacción frente a hechos delictivos.
En esa misma línea, precisó que las corporaciones que integran este órgano colegiado llevaron a cabo 984 operaciones conjuntas entre el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea Mexicana. A ello se suman más de dos mil 700 intervenciones de proximidad en escuelas, mercados, tianguis, comercios, unidades del transporte público, sucursales bancarias y cajeros automáticos. Enhorabuena por Margarita González Saravia.