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El calendario político de septiembre comienza a acomodar dos informes y una misma fotografía: Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional y Delfina Gómez en Lerdo Poniente. La coincidencia no es menor. Mientras la Presidenta entra a la etapa de balance de su gobierno, la Gobernadora prepara su Tercer Informe con el Estado de México colocado en el centro de la agenda federal.
El dato más rentable para ambas administraciones está en seguridad. La reducción en el promedio diario de homicidios dolosos, de 6.6 en septiembre de 2024 a 2.8 en junio de 2026, se convirtió en una de las cifras más repetidas desde Palacio Nacional. También el registro de 2026 como el periodo con menor nivel de homicidios dolosos en 19 años, hasta junio, junto con la disminución de delitos de alto impacto.
En esa ecuación aparecen Cristóbal Castañeda Camarillo y José Luis Cervantes Martínez, pero también Omar García Harfuch, quien ha dado reconocimiento público a la coordinación entre las autoridades mexiquenses y el Gabinete de Seguridad federal. En política, las cifras cuentan, pero también importa quién las valida. Y que los resultados del Edomex sean mencionados desde el gabinete de Sheinbaum tiene un peso adicional.
El otro gran punto de coincidencia está en el Oriente. El Plan Integral para esa zona se ha convertido en la principal vitrina de la coordinación entre ambos gobiernos: agua, drenaje, salud, educación, pavimentación y proyectos para una de las regiones con mayor concentración poblacional del país. No se trata de una obra aislada, sino de una estrategia que permite a la Federación y al gobierno mexiquense compartir resultados y territorio.
Por eso, la presencia del Estado de México en la agenda posterior al Informe Presidencial tiene una lectura política evidente. Sheinbaum muestra resultados de gobierno y Delfina Gómez llega a su Tercer Informe con indicadores que respaldan la transformación.
A mitad del sexenio estatal, Delfina Gómez llega a su balance con una carta que pocos gobernadores pueden presumir: respaldo político de la Presidenta y una coordinación permanente con el gobierno federal. En el tablero mexiquense, esa relación vale tanto como las cifras. Y rumbo a la segunda mitad del sexenio, el Edomex parece tener reservado un lugar preferente en el mapa de Sheinbaum.