En la recta final del 2025 México padece con fuerza los estragos de la inseguridad, con un alto costo para la economía y la paz social. Analistas consultados por el Banco de México(Banxico) advierten que es el principal obstáculo para hacer negocios en el país, además de la falta de Estado de derecho y la corrupción.
De acuerdo con la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, la inseguridad eleva costos de transporte, desalienta el turismo y retrasa inversiones, afectando a sectores clave como comercio, manufactura y vivienda.
Para el sector privado, la violencia se ha vuelto un lastre estructural que limita el desarrollo económico. La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex),denunció que la extorsión ya es un sistema de control criminal y que las víctimas de este delito han aumentado 5.2% anual y en estados fronterizos con Estados Unidos hasta 15.2%.
Juan José Sierra, presidente de la Coparmex, lo describe así: “Estas prácticas dejaron de ser marginales para convertirse en una estructura de control económico y político que define la vida en demasiados territorios y sectores económicos. No podemos permitir que los grupos que operan fuera de la ley sustituyan al estado, decidiendo quién trabaja, quién invierte, quién abre, quién cierra y quién se va”
En efecto, lamentablemente, los sectores productivos del país están en la mira o bajo control del crimen organizado como sucede en Michoacán, Veracruz, Sinaloa y Chihuahua, entre otros. La Coparmex reveló que de enero a septiembre la extorsión generó a las empresas que operan en el país un costo de 21 mil 358.6 millones de pesos. Pérdidas que quiebran a los generadores de empleo.
El presidente de Coparmex, calificó al delito de la extorsión como “la evidencia más dura de la falla institucional”, y aseguró que el fenómeno refleja un “Estado ausente, superado por estructuras criminales que operan con impunidad”, pues la cifra negra por este delito alcanza el 97%, es decir, que de todos los delitos denunciados solo se está atendiendo al tres por ciento de los casos reales.
Así las cosas, urge un golpe de timón. Pasamos de una declaración de guerra (2006), a un pacto de “abrazos, no balazos”. Hoy, la falta de procuración e impartición de justicia es alarmante. El origen de la descomposición del sistema de justicia ésta en la impunidad. De cada 100 delitos cometidos sólo se denuncian 5 y de éstos sólo 2 llegan a recibir sentencia condenatoria. Sufrimos una impunidad de 98%.
México vive horas negras en materia de seguridad y paz social. Normalizar el miedo no es la mejor vía. ¿Se atreverán los gobiernos federal y local a romper esta perversa cadena que nos cuesta millones de pesos y miles de vidas?
@guillegomora