Cuando Rusia lanzó su operación militar especial en Ucrania (así fue nombrada por el kremlin) pasaron sólo cuatro días para que el país eslavo fuera marginado de manera fulminante de toda competición internacional; los equipos rusos, desde la selección nacional, hasta los clubes y atletas, están proscritos, sin ninguna posibilidad de regresar en el futuro. Sería válido preguntarse ¿por qué a casi 700 días de haberse iniciado el genocidio palestino en Gaza la FIFA no ha actuado en consecuencia?
Hace poco, el presidente de la UEFA, federación de futbol en la cual Israel compite sin formar parte geográficamente del continente europeo, Aleksander Ceferin, andaba de gira en Eslovenia, donde apareció en un famoso programa de la TV local. El presentador le soltó la pregunta a bocajarro: “¿Entonces, por qué Rusia está prohibida pero no Israel?”. El funcionario, abogado de profesión, contestó en un rapto de sinceridad: “Esa es una pregunta legítima”. La reacción fue furibunda por parte del omnipotente “stablishment” pro sionista y Ceferin tuvo que retractarse diciendo que no dijo lo que dijo, sino todo lo contrario: “Es un asunto muy complicado”. Así se las gasta la burocracia dorada del futbol mundial.
En tiempos pasados la FIFA y otros organismos internacionales sancionadores del deporte, como el COI, han prohibido la participación de estados parias, el ejemplo más notable fue la Sudáfrica del apartheid, que duró desde mediados de los sesenta hasta principios de los noventa (por entonces Israel mantenía excelentes relaciones con el régimen supremacista blanco, tal para cual). Israel está nervioso, porque los burócratas en los que ha confiado para suprimir la rendición de cuentas por los crímenes que comete, están sometidos a una creciente presión de directores técnicos, jugadores en activo y en retiro, periodistas especializados y público aficionado, para que dejen de normalizar el genocidio.
Decenas de miles de aficionados, en todos los estadios de Europa, han comenzado a expresar su solidaridad con el pueblo palestino en formas que desafían abiertamente las prohibiciones de la UEFA. En las gradas han aparecido mantas con la leyenda “Show Israel the red card” (sácale la tarjeta roja a Israel); los jugadores suelen hacer sus reuniones antes del silbatazo inicial justo frente a éstas, una clara muestra de apoyo. Aparecen por doquier banderas palestinas y camisetas con sandías estampadas, símbolo palestino. La Asociación de Entrenadores Italianos emitió un comunicado pidiendo que Israel sea suspendido debido a la situación en Gaza (no debemos olvidar Cisjordania, donde también hay en marcha un proceso de limpieza étnica para despojar a los palestinos de su tierra).
El motor del futbol profesional y del deporte en general, son los jugadores, entrenadores y público. Si todos ellos continúan adelante y aumentan la presión, la FIFA se verá forzada a sacarle la tarjeta roja a Israel. Nosotros aquí, en los estadios de la Liga MX y en cualquier otro sitio, debemos participar y no permanecer impasibles, es nuestro deber de humanos.
En la Vuelta Ciclista a España que está en curso, durante una etapa contrarreloj, varios activistas con mantas a favor de Palestina protestaron al cortar brevemente el paso del equipo israelí Premier Tech. Nadie tocó a los israelíes y el acto fue totalmente pacífico, pero hete aquí que un miembro de Premier Tech, un tipo de 1.90 metros de estatura, lloró (en verdad lo hizo) dolorosamente porque, según dijo, se sentía inseguro y tendrá miedo en cada pueblo que toque, apareciendo como una pobre víctima. ¿Y las madres palestinas cuyos hijos han sido asesinados a mansalva o han muerto de inanición frente a sus ojos? El mundo al revés, el arte de odiar a la víctima y amar al victimario.
El comentarista de la televisión española, Pedro Perico Delgado, una de las grandes glorias del ciclismo ibérico, se quejó del acto de protesta: “Como no aprendamos a respetarnos unos a otros…”. ¡Mejor cállate Perico, no vayas a perder el aprecio que aún te tiene el público!
Querido lector-lectora, puedes estar seguro (a) de que preferiría escribir en esta columnilla sobre la historia del deporte, tema que tanto me apasiona, o despotricar en contra del ostensible favoritismo hacia el América, o criticar los muchos despropósitos y taras del futbol mexicano, o tratar sobre la Fórmula 1, o las grandes estrellas de la lucha libre, pero en esta ocasión me resulta imposible, porque dichos temas palidecen empequeñecidos ante los atroces actos perpetrados contra el pueblo palestino. Hasta el jueves…