El peso mexicano en su relación con el dólar está muy cerca de romper la barrera de los 17 pesos y cotizarse por debajo de esa cantidad. ¿Cómo puede explicarse eso?
La tentación más fuerte radica en creer que la fortaleza de la economía de nuestro país, sus buenos resultados, ofrecen un escenario que propicia el fortalecmiento del peso frente al dólar de Estados Unidos.
Lo primero que es obligado explicar es que en una paridad no hay razones únicas que explican la relación entre las divisas. Son varios los factores que se toman en cuenta para dar un resultado de la paridad entre las monedas.
Pero podemos comenzar por lo más fácil de pensar.
La economía mexicana tiene un ritmo de crecimiento económico menor a uno por ciento promedio anual desde 2019 al 2025… No es un resultado halagador, no es bueno.
La deuda pública supera el 50 por ciento en relación del PIB que es un dato alto. La creación de empleo es lento y el empleo informal incrementa ligeramente.
Lamentablemente no ayuda la renegociación del TEMEC ni el clima de las negociaciones es el mejor pero el diferencial de tasas de interés de México contra la de Estados Unidos hace más atractiva la inversión en México contra los papeles de deuda de Estados Unidos que pierden atractivo.
La tasa de referencia en México es de 6.50 y mantiene un diferencial de entre 2.75 y 3 puntos porcentuales con respecto a la tasa de referencia en Estados Unidos.
Los bonos a 10 años de ambos gobiernos presentan un diferencial de 4.46 puntos (9.16% vs. 4.70%) lo que atrae más a inversionistas comprar pesos e invertirlos en deuda mexicana que comprar dólares y tomar papeles de Estados Unidos.
Me parece que la parte del peso fuerte como consecuencia del buen funcionamiento de la economía no ayuda a entender la paridad.
Estados Unidos, en su economía tampoco atraviesa por buen momento.
Su crecimiento anualizado al segundo trimestre es de 1.5% que si bien no es un mal dato si tiende a perder fortaleza. El empleo pierde fuerza y el déficit fiscal, los ingresos contra los egresos es muy alto y genera desconfianza sobre todo si se toma en cuenta el alto nivel de la deuda superior al 100 por ciento del PIB y el alto costo que tendrá que pagar el gobierno para seguirse financiando.
Digamos que se tiene claro que los problemas le crecen preocupantemente a los vecinos del norte.
Podemos decir que la problemática de Estados Unidos es más delicada de los apremios que enfrenta la economía mexicana que ya ofreció un dato de comportamiento económico trimestral distinto del estancamiento. Mejora la perspectiva, no mucho pero mejora.
Para inversionistas la perspectiva de México es ligeramente mejor que los problemas que tiene que enfrentar su socio y vecino.
Es claro que los mercados expresan una debilidad del dólar en el mercado de divisas donde el 88 por ciento de todas las compra y ventas de monedas se relaciona con el dólar.
El peso es la moneda décimo cuarta más negociada en el mundo y la más comprada o vendida de las divisas de América Latina, lo que explica el que sea una divisa que se puede comprar y vender con mucha facilidad. Se cree que en el mercado mundial de divisas el peso mexicano tiene un nivel cercano a los 150 mil millones de dólares diarios.
El peso mexicano ha ganado frente al dólar en lo que va del año 4 por ciento pero hay monedas como el Real de Brasil que ha ganado más de 5 por ciento y el peso de Colombia que ha tomado ventaja en poco más de 17 por ciento.