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“Coucheo” de Garita en el Senado

“Coucheo” de Garita en el Senado

Columnas miércoles 15 de diciembre de 2021 -

Pieza clave en el engranaje y operatividad de las sesiones plenarias del Senado de la República es Arturo Garita Alonso, como secretario general de Servicios Parlamentarios.

Domina la normatividad del poder legislativo como pocos, con desempeño que ha procurado ser discreto o en la sombra, porque es la función que le corresponde en el “coucheo” o asesoramiento del trabajo de la presidencia de la mesa directiva.

El jueves pasado, 10 de diciembre, en la transmisión que realiza el Canal del Congreso, se alcanzó a escuchar en repetidas ocasiones su voz que sugería levantar la sesión a la senadora Olga Sánchez Cordero: “¡Levántela! ¡Levántela! ¡Levántela!”.

La ahora panista Lilly Téllez no paraba de gritar desde su escaño, porque quería de nuevo intervenir “para alusiones”, convencida de que la había aludido el petista José Narro. Insistir en el cuestionamiento a la senadora Sánchez Cordero, ministra con licencia, por no haber concedido la petición de medio centenar de senadores para que interpusiera controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) contra el acuerdo del Ejecutivo federal en el sentido de que las obras públicas sean consideradas de seguridad nacional.

El asesoramiento de Garita Alonso fue atendido por Olga, porque para ella ya nadie había aludido a la opositora. La presidenta levantó la sesión y citó para la próxima.

Durante más de ocho legislaturas, el “coucheo” ha dado resultados, porque de otra manera no se explicaría la larga permanencia del actual secretario general de servicios parlamentarios.
Ha funcionado con mayorías priístas, panistas y morenos. Centrado en su operación técnica-jurídica-parlamentaria. Cuidadoso, responsable del guion parlamentario.

Abogado, doctorado en Ciencias Políticas y Sociales; maestrías en Administración Pública y derecho parlamentario.

En el 2018, con la llegada de la mayoría Morena, hubo intento por desplazarlo, cuando presidía Martí Batres. Corrieron la versión de que había irregularidades en viajes al extranjero. Pronto aclaró el cumplimiento de la normatividad y se mantuvo en su puesto.

No paso mucho tiempo para que Morena constatara que era pieza clave para el desarrollo de las sesiones, con participación en sesiones estrictamente técnica y de apoyo sobre el contenido de la normatividad parlamentaria y el alcance de su aplicación.

El senado ha tenido presidentes y presidentas con experiencia, que han requerido el mínimo auxilio de Garita, como Enrique Jackson, Diego Fernández de Cevallos, Manlio Fabio Beltrones, Santiago Creel, Gustavo Madero y Martí Batres, entre otros. También han pasado personajes por la mesa directiva en los que ha sido obligada y visible mayor participación del secretario general de servicios parlamentarios, con guion en mano, para asegurarse de que el presidente o presidenta no pierda el hilo de la sesión.

Cualquier legislador podría decir que conducir la sesión es sencillo y fácil. No lo es, sobre todo cuando se calientan los ánimos y se requiere experiencia política, práctica legislativa y dominio de la normatividad del Congreso para salir adelante y evitar el desorden.

La sugerencia de Arturo Garita Alonso para levantar la sesión ante los gritos de Lilly Téllez, funcionó para la presidenta Olga Sánchez Cordero. Fue el remedio para la estridencia panista.

@zarateaz1
arturozarate.com

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